[Minghui] En un sueño vi un cielo profundamente azul, no podría expresar con palabras su claridad. Había montañas con picos nevados, y en la de más alta, había un edificio donde habitaban muchas personas. También vivía allí. Un día, una voz me pidió que baje de la montaña para cumplir una tarea mayor. Sin pensarlo dos veces, preparé un bolso y mi bicicleta. Al bajar por la montaña, muchos más me seguían, aunque algunos se quedaban atrás. Al ir cuesta abajo, atravesaba niveles y niveles del universo. Mientras descendía se ponía cada vez más oscuro, hasta que no podíamos ver nada...y me desperté.

Mi mamá es practicante de Dafa, y empecé a cultivarme cuando tenía cuatro años. Ahora tengo 14 años. Cuando estaba en la escuela primaria, era bastante diligente, pasaba más tiempo estudiando el Fa y había terminado de leer todos los libros de Dafa.

Clarificaba la verdad sobre Dafa a mis compañeros. Cuando tenía la oportunidad, sacaba fotos de la lista de estudiantes en la pared para que mi mamá les mandara una carta contandole la verdad sobre Falun Dafa. Salía con mi madre a repartir material informativo en edificios residenciales. Cada vez que tomabamos un taxi o caminábamos, clarificábamos la verdad y entregábamos material. En ese momento, sentía que era mi deber, algo que debía hacer naturalmente.

Las cosas cambiaron cuando entré en la escuela secundaria.

Ingresé en la mejor escuela secundaria de la ciudad. La presión académica era muy alta y las exigencias de tareas eran demasiadas. Me era muy difícil ajustarme al cronograma, normalmente terminaba mi tarea a la medianoche. No tenía tiempo de estudiar el Fa, y por supuesto, mis resultados académicos tampoco eran tan buenos. Mientras más intentaba mejorar en mis notas y calificaciones, menos tiempo tenía para estudiar el Fa, y me sentía ansioso.

Mi mamá me recordaba que primero debía estudiar el Fa y luego hacer mi tarea, señalando que así haría la mitad del esfuerzo y tendría mejores resultados. Pero no la escuchaba; esperaba a terminar mi tarea para estudiar el Fa y luego me quedaba dormido apenas empezaba a leer. Al no estudiar el Fa, mis pensamientos rectos eran escasos. Quería aclarar la verdad, pero no podía emitir palabra, estaba muy preocupado.

En el segundo semestre, me puse al día con el estudio del Fa. Mi sentido de la responsabilidad me animó a clarificarle la verdad a un compañero de clase. Teníamos la propaganda del partido comunista chino (PCCh) sobre la “auto-inmolación” en el libro de política. Pocos compañeros de clase sabían la verdad, y la mayoría tenían sentimientos hostiles hacia Dafa.

Al clarificar la verdad por primera vez, no dije mucho, pero un compañero me detuvo de inmediato. Fue una gran sorpresa para mi, y me llevó mucho tiempo superar esto. Me di cuenta que todo era porque no había estudiado el Fa lo suficiente y mi estado de cultivación no era bueno. Esto influenciaba el resultado al intentar aclarar la verdad.

Poco después la situación cambió. Como tenía poco tiempo, y no podía estudiar el Fa, llevaba conmigo la edición de bolsillo de Zhuan Falun y lo leía cada vez que encontraba un momento. Un día un compañero de clases vio lo que estaba leyendo y me dijo: “¿Falun Gong?”. Asentí con mi cabeza. Se sentó a mi lado y escuchó cuando le clarificaba la verdad.

Otra compañera de clase también vio mi libro y tenía mucha curiosidad, me preguntó: “¿Practicas Falun Gong?” Le respondí que sí, me dijo que alguien una vez le dijo “Falun Dafa es bueno” pero no entendía de qué se trataba. Me preguntó: “¿Qué es Falun Gong? ¿Cómo se practica?”

Descubrí que mucha gente sabia muy poco sobre Dafa y sobre la importancia de renunciar al PCCh y sus organizaciones afiliadas, la liga de jóvenes y los jóvenes pioneros (también conocido como las tres renuncias), y no era conscientes de la verdad básica de Dafa. Conté a mis compañeros que Falun Gong no es como lo que se dice en la televisión, y les expliqué información básica sobre la práctica.

Esa compañera compartía la mesa conmigo, justo después de eso la profesora nos cambió de lugar. Sabía que era una nueva oportunidad para clarificar la verdad a mi nuevo compañero.

El compañero que estaba delante mío quería que le prestara el libro. Dijo que quería aprender Dafa. Poco después le pregunté si había leído el libro y dijo que ya había terminado de leerlo por tercera vez. ¡Tenía un nuevo compañero practicante!

Un día, llevé un billete con mensajes de clarificación de la verdad a la escuela. En el recreo, un compañero lo vio y me hizo un escándalo. Todos los compañeros vinieron a verlo y ahora todos sabían que practicaba Falun Gong. Estaba un poco alarmado, pero me calmé y empecé a enviar pensamientos rectos. De inmediato, me sentí enormemente grande y todas las malas sustancias se habían desvanecido.

Aproveché esta oportunidad para clarificarle la verdad a toda la clase. Me hicieron muchas preguntas y pude responderlas todas. El salón estaba lleno de ruido y emoción. La profesora de matemáticas entró al salón. Sonrió y dijo: “Gua, ¡tenemos un practicante de Falun Gong en nuestra clase!” Sonó el timbre y todos corrieron al escritorio.

Mi compañero que estudiaba Dafa se acercaba para ver mi “dinero de la verdad” en mi cartuchera, y atraía a muchos compañeros a aprender la verdad sobre Dafa. Mi compañero de banco cambiaba constantemente, gracias al misericordioso Shifu, lo que permitía que más compañeros supieran la verdad.

Al crecer, pude ir solo en bicicleta a la escuela, ya no necesitaba que mi mamá me llevara. Desde que era pequeño fui muy independiente. Cada vez que necesitábamos algo en el estudio grupal del Fa, llevaba mi bolsa y lo buscaba en mi bicicleta. Me compré un altavoz portátil, un pendrive, tijeras, tinta y papel para imprimir. Llevaba al negocio el equipo electrónico necesario para hacer reparaciones y poder ayudar a mi madre; y que ella tuviera más tiempo para cumplir con sus obligaciones. Me sentía muy contento al ayudar a compañeros practicantes.

Descubrí que cada vez que hacía algo nuevo, había una comida sorpresa como recompensa esperándome. Sabía que era la manera en que Shifu me alentaba. Hacía tan poco, pero Shifu me daba tanto.

Ahora estoy en 8º año. Shifu me iluminó muchas veces a ser diligente y no quedarme atrás. Equilibré la relación entre el estudio del Fa y mis tareas. El estudio del Fa fue siempre la prioridad nº 1. Mi xinxing ha mejorado, y mis notas acedémicas se han elevado.

Me di cuenta que en el sueño que tuve, la voz del Maestro nos estaba llamando a descender al mundo humano para salvar seres conscientes. Muchos compañeros practicantes vinieron a cumplir grandes tareas. Como estudiante, llevaba mi bolso y manejaba mi bicicleta para ayudar a Shifu en la rectificación del Fa.

Había desperdiciado mucho tiempo en el pasado, pero estoy decidido a hacerlo mejor, ser más diligente y cumplir con mi voto. Haré mi mejor esfuerzo para hacer bien las tres cosas y regresar a casa con el Maestro.

Este es mi entendimiento, por favor señalen cualquier deficiencia.

 

 

Versión en inglés: http://en.minghui.org/html/articles/2014/1/12/144319.html