[Minghui Net] Por ser practicante de Falun Gong, y defender a Falun Gong, el partido comunista chino (PCCh) me hizo arrestar, a finales de 1999, y me envió a una prisión en el norte de China. Cuando el guardia me metió en la celda, le dijo al encargado de los presos: "El juicio de este practicante va a ser televisado, así que por el momento, no le peguen". En otras palabras, si no fuese porque iba a salir en televisión, me habrían golpeado. Fingían ser indulgentes porque temían que yo expusiera sus actos criminales durante los procedimientos judiciales. El encargado de los presos era un hombre de la localidad. Por ser parte del submundo, lo arrestaron y sentenciaron a cinco años de prisión.

Después de hacerme unas preguntas, me dijo: "No te voy a pegar. Sin embargo, tienes que pasar por el resto del procedimiento. Tendrás que salir a la intemperie tras una ducha fría". Y mandó a otro preso a buscar un cubo de agua. Después de quitarme toda la ropa, el preso me empezó a echar agua fría por todo el cuerpo usando un vaso de plástico. Él sabía que yo soy una persona muy bien educada, y posiblemente por esta razón se mostró un poco indulgente conmigo. En vez de empaparme lentamente con el agua fría, lo hizo rápidamente y acabó en quince minutos. Me dijo: "si el guardia no hubiese dicho nada, este baño duraría al menos treinta minutos". En aquel momento la temperatura del cuarto era de cinco grados bajo cero (23 grados F).

Los guardias me veían como un elemento "duro de roer", y como tal, no quisieron detenerme junto con los demás practicantes de Falun Gong. Temían que yo tuviera acceso a información del mundo exterior, que pudiese pasar a los practicantes presos. Así que, como estaban arrestando más practicantes y hacían falta más celdas para acogerlos, la policía metió en la mía a presos no practicantes.

Hace poco tuvo lugar en China un incidente de "escondite". Mucha gente aún no sabe la razón de que el preso encargado diera palizas mortales a algunos presos, y que esto aparentemente no le importara a ninguno de los guardias. Mas bien por el contrario, intentaban encubrir los crímenes. De hecho, cuando una persona nueva llega al centro, el preso encargado utiliza una variedad de tácticas para extorsionarle dinero. Cuando su familia trae el caudal requerido, se ingresa en su cuenta. Se supone que este dinero se gasta en comida, pero de $ 1.000 que aporta la familia, sólo de $ 300 a $ 400 se gasta en comida. El resto se reparte entre el preso encargado y los guardias.

Durante la última década muchos practicantes murieron a causa de la constante tortura, porque el tiránico PCCh, bajo la dictadura de Jiang Zemin, ordenó a los gobiernos locales "transformar" forzosamente a los practicantes de Falun Gong. El PCCh dijo que estas muertes se contabilizarían como suicidios y que ningún medio nacional podría informar sobre ellas, ni sobre la persecución.

Un día, cuando estaba a punto de dejar la celda, vi en el corredor de la muerte que arrastraban a un preso común fuera de su celda y le disparaban. Cuando el preso encargado vio la escena, parecía tener algo en la mente. Más tarde, tenía cara de disgusto. Le pregunté: "¿Tú conocías a ese hombre?" Me dijo: "¡No!" Le pregunté: "¿Entonces por qué estás tan deprimido?" Sacudió la cabeza sin contestarme.

Aquella noche se me acercó y me susurró: "Tengo muchos remordimientos. Si tan sólo fuera más despiadado y hubiese matado a alguien antes de ser condenado, ya habría salido también de aquí".

Yo me sentí muy perturbado y le pregunté: "¿Estás loco? ¿Cómo es posible que pudieras salir de aquí si estás condenado a muerte?" Me respondió: "No sabes nada. Mi jefe es un alto funcionario de la conferencia consultiva política local. Hay una norma en el submundo, si yo ayudo a mi jefe a hacer algo, como dar una paliza o matar a alguien, y me arrestan, mi jefe sigue pagando mi salario mientras estoy encarcelado. Cuando salgo, aún puedo trabajar para él. Si me condenan a muerte, mi jefe "comprará" a alguien para morir en mi lugar". Yo sentí mucha curiosidad y lo interrogué: "¿Cómo compra tu jefe a alguien para morir por ti?" Me contestó: "Toma mi caso por ejemplo. Hubo cuatro personas implicadas. Yo soy el acusado en tercer lugar. Los dos primeros son presos condenados a muerte. Yo tengo condena de cinco años y el cuarto tiene de uno a tres años.

"Los primeros dos culpables de mi caso, no son ejecutados de inmediato. Tienen un plazo de apelación. Durante este período de tiempo, mi jefe hace un trato con el centro de detención. Les paga $ 3.000.000 para "comprar" dos vidas (ese era el precio de mercado en 1999). Entonces el centro de detención va a un albergue y busca a dos vagabundos o mendigos que no tengan identidad, y pagan por ellos unos miles o hasta diez mil dólares a la casa de refugio. Como allí hay mucha gente, a las personas encargadas no les importa entregar a las dos personas a cambio del dinero. De modo que a los pobres vagabundos o mendigos los llevan al centro de detención. Los llaman "las cabritas gordas". El día de la ejecución, el guardia ordena a "las cabritas gordas" acudir al despacho y les pone una inyección.

Después de esto ellos dejan de hablar y se tornan ausentes, aunque aún pueden caminar. Entonces los guardias van a la celda, buscan a los dos presos que supuestamente tienen que ser ejecutados, los llevan al despacho y les dicen que se cambien de ropa, los disfrazan de policías y los escoltan a la puerta trasera donde les recoge una persona enviada por su jefe. Tras abandonar el centro de detención, son enviados al sur de China donde vivirán vidas normales bajo nombres distintos. Las personas que van al sitio de la ejecución son en realidad "las cabritas gordas."

Le pregunté: "¿Qué pasa con el fiscal y el personal del sitio de ejecución? ¿Acaso no tienen que examinar los cadáveres y verificar que son las personas correctas?" Me dijo: "Tú realmente eres estúpido. Los $ 3.000.000 no son todos para el centro de detención. El dinero se reparte entre la policía, el fiscal, el juez, y todos los demás implicados. Incluso a la familia se le da una parte". "¿Y eso por qué?" Le pregunté.

La familia sabe que la persona ejecutada no es su ser querido, sino un sustituto, entonces, cuando van a recoger el cadáver, les dicen a los médicos que quieren vender sus órganos. Pueden venderlos por decenas de miles de dólares". Me escandalicé, "¡Cielos! El PCCh es tan malvado. Tratan a los pobres chinos como cerdos, matándolos y vendiendo sus órganos a placer." También supe que el PCCh trata aún más salvajemente a los practicantes de Falun Gong. Les extirpan los órganos cuando aún están vivos.

Desde que la extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong a manos del PCCh fuera expuesta al mundo, este, en un intento por encubrir los hechos, ensayó desviar la atención de la comunidad internacional diciéndole al público que los órganos les fueron quitados a presos ejecutados. No obstante, el cielo está mirando. De manera que el PCCh no puede explicar las fuentes originales del gran número de órganos vivos, ni tampoco sus sucias transacciones de "compra de vidas" en centros de detención. Las mentiras no se pueden camuflar. Las extirpaciones de órganos a practicantes de Falun Gong a manos del PCCh, serán completamente reveladas en un futuro próximo.

Versión en ingles: http://www.clearwisdom.net/html/articles/2009/9/22/111019.html