El lunes día 14 de noviembre, coincidiendo con la visita oficial de Hu Jintao a España, METRO, el periódico gratuito más grande de España publicó un artículo descubriendo la otra cara de China bajo la dictadura comunista, las violaciones de los derechos humanos y la situación de persecución que sufren actualmente los practicantes de Falun Gong en China.

Foto del artículo

El reverso del milagro chino
Por: Ruth. Suárez

Varias ONG denuncian la persecución y tortura de cientos de miles de personas

Un sistema judicial arbitrario en el que el reo, que puede ser detenido por comportamiento ilegal (sin que esté definido qué es eso), no tiene derecho a un abogado y debe demostrar su inocencia. Pena de muerte para 68 delitos. La tortura como medio válido para obtener confesiones, aunque oficialmente se sostenga lo contrario. Un absoluto control de la información y unos medios que pintan todo de color de rosa cuando el 90% de la población vive con tres euros al mes. Desalojos y despidos masivos sin ninguna compensación. Toda forma de protesta prohibida y perseguida como delito.

No es la ficción recogida en libros como 1984 de George Orwell o El proceso de Franz Kafka. Es la realidad de China en el siglo XXI, según han denunciado varias ONG coincidiendo con la visita del presidente chino, Hu Jintao, a España. Entre todos los casos descritos, el más reciente es la persecución de los practicantes de Falun Gong, una disciplina que combina la práctica de unos ejercicios similares al tai chi con la creencia en tres principios morales: verdad, benevolencia y tolerancia.

Cambio de actitud

La práctica del Falun Gong empezó a popularizarse en China en 1992. Aunque en principio el Partido Comunista Chino la acogió con aprobación e incluso ofrecía diplomas a su Maestro, el hecho de que en 1999 los practicantes de la disciplina fueran entre 70 y 100 millones de personas hizo cambiar la posición oficial. Desde entonces, el Falun Gong es ilegal y los que lo practican son perseguidos, recluidos en centros de reeducación y torturados hasta que renuncian a sus creencias y denuncian a otros adeptos. Así lo describe Zhao Ming, que estuvo preso entre 2000 y 2002 y fue liberado gracias a la mediación de Irlanda, país en el que actualmente reside como refugiado.

"Son frecuentes las descargas eléctricas, la prohibición del sueño y la obligación de permanecer quieto muchas horas"- Zhao Ming, ex torturado refugiado en Irlanda.


Articulo originariamente publicado en METRO, escrito por Ruth Suárez.
http://www.metrodirecto.com/noticia.asp?ref=22802

Categoría: Referencias