(Minghui.org) Empecé a practicar Falun Dafa hace más de dos décadas y he estado dando soporte técnico para proyectos de Dafa desde 2013.

En los primeros días de la persecución a Falun Dafa, no sabía casi nada de cosas técnicas. Tenía un ordenador en casa, pero nunca lo usaba. Entonces encontré un artículo en el Semanario Minghui que decía que se podía acceder a Minghui.org poniendo un CD en el ordenador y haciendo clic en un icono. También leí otro artículo que hablaba de cómo algunos practicantes ayudaban a otros a instalar sistemas operativos informáticos y a crear sitios de producción de materiales de aclaración de la verdad. Pensé en lo bonito que sería adquirir ese tipo de habilidades. Así que empecé a prestar más atención a los artículos técnicos del Semanario Minghui.

Aunque no había nadie disponible para ayudarme, poco a poco aprendí a acceder a Minghui por mi cuenta. Luego, me descargué un manual escrito por un practicante sobre cómo poner en marcha un sitio de producción de materiales. Al principio apenas podía entender el manual porque había muchos términos técnicos. Pero no me di por vencida y seguí leyendo mientras aprendía de guías técnicas escritas por personas que no eran practicantes. Más tarde, instalé con éxito un sistema operativo dual en mi ordenador y pude acceder a Minghui con seguridad. Luego me compré una impresora de inyección de tinta y monté un centro de producción de materiales en casa.

Visitaba a menudo un foro dirigido por practicantes, donde solía encontrar respuestas a preguntas sobre mi impresora. Desde entonces, he utilizado varias impresoras y nunca he tenido que enviarlas a reparar. Aprendí algunas técnicas básicas de reparación y cómo sustituir piezas. Aunque me llevó tiempo, aprendí mucho del proceso y conseguí así poder ayudar a otros también.

Primeros ensayos

Windows XP dejó de recibir soporte y necesitábamos actualizar a Windows 7. Pude actualizar mi ordenador con éxito en 2013.

Por aquel entonces, otro practicante de mi complejo residencial también se compró un ordenador nuevo y me preguntó si podía ayudarle a instalar un sistema dual en él. Estuve dos días intentando hacerlo, pero no pude ya que el proceso resultó ser más difícil de lo que había previsto. Afortunadamente, había hecho una copia de su sistema original en un disco duro externo antes de intentar instalar los nuevos sistemas. Esto me permitió restaurar el sistema original para que la familia del practicante pudiera seguir utilizando el ordenador. Sin embargo, ocurrían algunos problemas y el ordenador no podía conectarse a Internet. Al final, tuvo que pedir a un técnico que viniera a arreglar el problema de internet.

Esto fue una dura lección para mí. Aunque este practicante no dijo nada negativo, no volvió a pedirme ayuda técnica y su mujer tampoco parecía contenta. La principal razón por la que se había comprado el ordenador era para acceder a Minghui, pero nunca pudo hacerlo. A medida que pasaba el tiempo y se hacía mayor, cada vez tenía menos interés en aprender a utilizar el ordenador.

Me sentí muy mal por la experiencia. Aun así, quería saber más de informática. El Maestro Li (fundador de Falun Dafa) me dio entonces una oportunidad.

Una vez, visitando a un compañero practicante, conocí a otra practicante llamada Fen que tenía grandes conocimientos técnicos. Se dio cuenta de que yo ya tenía un poco de experiencia técnica y me preguntó si podía ayudar a otros practicantes a instalar sistemas operativos informáticos.

"Tenemos muy pocos practicantes técnicos aquí y todos están muy ocupados. A veces, estos practicantes técnicos tienen que ir a otros condados para ayudar a los practicantes de allí", dijo.

Todavía no estaba segura, y compartí con ella la dura lección que había experimentado antes.

"No te preocupes. Te proporcionaremos un disco ya preparado que podrás utilizar para instalar el sistema. Así es mucho más sencillo", dijo.

"Por favor, enséñame", respondí.

Ayudando a los demás

Soy una persona introvertida y no soy buena para interactuar con los demás. El proceso de ayudar a los demás fue un gran impulso para salir de mi zona de confort. Con el tiempo, las cosas se volvieron naturales para mí y fue como si encontrara mi lugar en la cultivación.

Shifu dijo:

“Es precisamente para que ustedes apliquen al máximo lo que han aprendido entre la gente común y lo que saben hacer bien, en esta época crucial, para que validen el Fa utilizando las habilidades de la gente común que Dafa creó para la gente en este mundo”. (Exponiendo el Fa en el Fahui Internacional de Washington D.C., Guiando el viaje)

Fen estaba muy ocupada con un trabajo diario a tiempo completo. En su tiempo libre ofrecía soporte técnico a otros practicantes. Además, participaba en otros proyectos para crear conciencia sobre la persecución. Después de trabajar juntas durante un tiempo, me pidió que me hiciera responsable de una región a la que había prestado soporte técnico en el pasado. Estuve encantada de reducir su carga. De hecho, desde entonces no solo he ayudado a esa región, sino que también he prestado asistencia a todo aquel que me la pedía.

Hasta cierto punto, lo que hacen los practicantes técnicos es similar al servicio técnico de la gente común. La diferencia es que nosotros lo hacemos para ayudar a salvar a la gente y cultivarnos en el proceso. El servicio no solo es gratuito, sino que a veces asumimos el costo de las unidades USB y algunas de las herramientas necesarias para el trabajo.

A lo largo de los años he prestado soporte técnico a muchos practicantes, la mayoría de los cuales tienen más de 50 años. Algunos tenían más de 70 años. Siempre fueron respetuosos y algunos me ofrecieron pequeños regalos de agradecimiento. Una de ellas, Hua, tenía ya más de 70 años. Tardaba 50 minutos en llegar a su casa en una bicicleta eléctrica. Era muy cariñosa y me ofrecía comida y bebida cada vez que la visitaba. También insistía en que aceptara sus bolsas de golosinas antes de irme. Era tan insistente que a veces era difícil decirle que no.

El ordenador de Hua tenía problemas a menudo y, cuando eso ocurría, se preocupaba mucho. Sin embargo, casi siempre que llegaba a su casa, no encontraba ningún problema importante y era simplemente porque ella había cambiado la configuración que yo había establecido en su ordenador. Hua era muy detallista y siempre anotaba lo que le decía o las preguntas que tenía que hacerme. A menudo le resolvía los problemas y le decía lo que tenía que hacer. Pero al cabo de un tiempo, me pedía que volviera y seguía con el mismo problema. Esto sucedía una y otra vez, y yo me impacientaba con ella. Cada vez, de camino a su casa, recitaba las enseñanzas del Fa del Maestro y me recordaba que debía ser paciente y compasiva.

Una vez visité a otra practicante llamada Shu porque su impresora tenía problemas. Después de hacer algunos arreglos, la impresora volvió a funcionar bien, pero por poco tiempo. La revisé y descubrí que el sistema de suministro de tinta continua tenía una fuga. La impresora volvió a funcionar después de que sustituyera el sistema de suministro de tinta. Entonces me di cuenta de que la pista del depósito de tinta ya no tenía lubricante. La impresora estaba sucia por dentro, con polvo de tinta cubriendo casi todas las superficies. La limpié. Shu dijo que había utilizado la impresora durante varios años, pero que nunca se había atrevido a desmontarla, y mucho menos a añadir lubricante a la pista del depósito de tinta. Le dije que volvería al día siguiente con lubricante.

Cuando volví a su casa al día siguiente, había cuatro o cinco practicantes esperándome. Todos dijeron que querían aprender a lubricar sus impresoras.

En otra ocasión, concerté una cita para instalar un sistema operativo a una practicante llamada Ting. Cuando llegué a su casa, me encontré con otros practicantes esperándome. Dijeron que querían aprender a instalar sistemas operativos.

Esto ocurrió varias veces y me emocioné mucho cada vez. Entregué a los practicantes de la casa de Ting una copia del manual de instalación y una unidad USB que utilizaba para la instalación del sistema.

A cada practicante al que presté servicio, siempre me esforzaba en enseñarle todo lo posible en función de su capacidad. Esperaba que se volvieran independientes en lugar de depender de otros. Una practicante dijo que le gustaba trabajar conmigo porque tenía paciencia y tolerancia. Le expliqué que la mayoría de los practicantes técnicos están ocupados con todo tipo de cosas, a diferencia de mí, que soy una practicante jubilada. Además, deberíamos ser más considerados los unos con los otros, le expliqué.

El Maestro me ayudó mucho en el camino. Por razones de seguridad, a veces un practicante se limitaba a pedirme que fuera sin ofrecer ningún detalle sobre sus problemas técnicos. Algunos me pedían ayuda a través de otros, mientras que otros simplemente me daban un papel con una dirección. En cualquier caso, siempre llevaba todas mis herramientas y llegaba allí a tiempo.

De vez en cuando había días de mal tiempo. Una vez, le dije a Ling que le entregaría un ordenador portátil con un sistema operativo ya instalado. Pero el día anterior había nevado mucho y la carretera estaba resbaladiza. Como la bicicleta eléctrica no podía circular por las carreteras, tomé un autobús hasta la casa de Ling. Ella estaba encantada: "Sabía que vendrías", me dijo.

Una vez que fui a visitar a Hong estaba lloviendo. Me puse el chubasquero y me subí a la bici. La lluvia se hizo más intensa y había un viento racheado. Mi ropa estaba empapada de la cintura para abajo. Al llegar al edificio de Hong, me escurrí el agua de la falda y subí a su piso. Al verme empapada, Hong sacó algo de ropa y me pidió que me la pusiera. Pero le dije que estaría bien y que mi ropa se secaría pronto por el calor de mi cuerpo.

A menudo recitaba las enseñanzas de Falun Dafa de camino a las casas de los practicantes. Aunque a veces tenía que viajar una hora para llegar a algunos destinos, el tiempo pasaba rápidamente cuando recitaba el Fa. De vez en cuando, en lugar de recitar las enseñanzas de Falun Dafa, pensaba en los problemas que podía encontrar y cómo debía solucionarlos. Esto también me ayudó mucho. Con la ayuda del Maestro y de Dafa, podía resolver fácilmente los problemas, aunque fueran problemas nuevos que no había visto antes.

Siempre estuve muy agradecida al Maestro por darme sabiduría. A veces también pedía ayuda a otros practicantes, incluidos los del foro.

Mejorándome

Con el paso del tiempo, empecé a sentirme realmente bien conmigo misma. Cada vez que conseguía resolver un nuevo problema técnico, pensaba que era realmente capaz. Poco a poco, desarrollé el apego al fanatismo. Algunos practicantes también me elogiaron, diciendo que sus ordenadores e impresoras no servirían de nada si no fuera por mí. Disfruté de sus elogios y no me di cuenta de que había puesto mis habilidades técnicas por encima de todo.

Recientemente, un practicante compró un portátil de segunda mano de alta gama. Tenía previsto instalar un sistema de cifrado de disco completo en su ordenador. Debería haber sido fácil, pero no pude hacerlo ni tras dedicarle dos días. Cada vez, el proceso se paraba a la mitad y no continuaba. Una mañana, después de hacer la meditación sentada, me di cuenta de que había olvidado pedir ayuda al Maestro. Con las dos palmas de la mano juntas, pedí apoyo al Maestro. Aunque no sentí nada especial, al encender el portátil, de repente se me ocurrió consultar una aplicación de traducción en mi teléfono móvil. La aplicación me ayudó a entender el manual del portátil en inglés. Entonces se me ocurrió una idea y cuando la probé, realmente funcionó. Se me llenaron los ojos de lágrimas: sabía que el Maestro me estaba ayudando y estaba muy agradecida.

Hace dos años, la practicante Cui me pidió que instalara un sistema en su ordenador de sobremesa. Dejó el ordenador en mi casa y le prometí que se lo devolvería al mediodía del día siguiente. Sin embargo, cuando fui a su casa al día siguiente, no había nadie. En ese momento, todavía llevaba conmigo material de aclaración de la verdad para distribuir. Acabé esperando fuera, sujetando su ordenador en un brazo y la bolsa de materiales en el otro. También llevaba una mochila. Después de llamar a su puerta durante un rato sin obtener respuesta, me sentí molesta y ansiosa.

Esperaba encontrarme con Cui a la vuelta, pero no la vi. Entonces afloró mi resentimiento. Aunque entendía que el hecho de que Cui no estuviera en casa podía deberse a alguna emergencia, sentí que debería de haber avisado a algún familiar de que iba a ir a su casa.

Entonces me alarmé por mi resentimiento. Inmediatamente envié pensamientos rectos para eliminarlo. La sustancia desapareció y me sentí aliviada. Más tarde, supe que Cui tenía que llevar a su nieto al hospital y que se había olvidado totalmente de mí. Cuando se acordó en qué habíamos quedado, pidió inmediatamente a un familiar que fuera a su casa a esperarme. Pero cuando el familiar llegó ya me había marchado.

De hecho, no era la primera vez que sentía rencor hacia Cui. Siempre había despreciado su forma de hacer las cosas. Había barreras entre nosotras dos. A través de este incidente, pude sentir que mi resentimiento hacia ella se había reducido, pero no había desaparecido por completo. Y pronto resurgió.

Una vez Cui vino a decirme que otra practicante, Ju, estaba pasando por algunas tribulaciones de enfermedad. El síntoma era una hemiplejía causada por un ataque de apoplejía. Nos turnamos para ir a la casa de Ju a estudiar el Fa con ella. Pasaron seis meses y ella todavía no mostraba mucha mejoría. Debido a que muchos practicantes se turnaban para visitarla casi todos los días, algunos practicantes expresaron opiniones diversas y yo tampoco quise ir allí de nuevo.

Un día Cui me pidió que la visitara para hablar de este asunto. En el camino, me surgían continuamente pensamientos negativos y me preocupaba que insistiera en que fuera a casa de Ju. Era como si mi tolerancia hubiera llegado al límite. Sin embargo, al llegar allí, Cui no dijo nada extremo. Dijo que ir a apoyar a Ju era completamente voluntario y que cada practicante debía decidir si quería ir.

Al oír esto, todo mi resentimiento se disolvió inmediatamente. Sabía que, si hubiera dicho algo fuerte, probablemente habría explotado en ese momento. Al parecer, el Maestro aprovechó estas oportunidades para ayudarme a eliminar los pensamientos negativos y el resentimiento hacia Cui. Desde entonces, Cui y yo hemos podido colaborar bien entre nosotras, sin barreras separándonos.

Era tal y como escribió el Maestro:
El Fa rectifica el cosmos
"La compasión puede disolver Cielo y Tierra y traer la primavera
Los pensamientos rectos pueden salvar a la gente en el mundo”
Hong Yin (II)

Compilando códigos QR

Los códigos QR se han vuelto populares estos últimos años. Al principio, Minghui no disponía de códigos QR para descargar. Entonces, varios practicantes pusimos en común nuestras habilidades y formamos un equipo de códigos QR. Algunos proporcionaron soporte técnico, otros probaron los códigos y otros coordinaron diversas actividades. Mi responsabilidad era recopilar los códigos.

Los códigos QR proporcionados por nuestro equipo podían utilizarse para acceder directamente a Minghui, The Epoch Times (que tiene una página web para renunciar al PCCh), Dyna Web y otros sitios web. Como solo distribuimos los códigos QR en nuestra área, nuestros códigos pudieron utilizarse durante mucho más tiempo que los publicados en Minghui. Algunos códigos QR siguen funcionando después de uno o dos años. Los practicantes que distribuyeron tarjetas con códigos QR a la gente también nos dieron comentarios positivos.

Aquí me gustaría compartir mi experiencia de cultivación en la elaboración de los códigos QR. Debido al perfil diferente de cada uno, los distintos practicantes también tenían opiniones diferentes. Cada vez que terminaba de diseñar una tarjeta de código QR, siempre la enviaba a otros practicantes para que la revisaran a través de un correo electrónico seguro. A continuación, hacía correcciones hasta que todos estaban satisfechos con el diseño.

También fue un proceso de mejora de mi xinxing. Muy a menudo, después de pasar mucho tiempo diseñando una tarjeta con código QR, podía estar muy contenta con ella, pero aun así la enviaba para que la revisaran. Algunas sugerencias eran buenas y las incorporaba con mucho gusto a mi diseño. Sin embargo, algunos comentarios no se ajustaban a mi criterio. No obstante, me adapté a las demandas de la gente en la medida de lo posible. Al fin y al cabo, las personas que me daban su opinión eran las encargadas de distribuir las tarjetas QR a la gente y yo confiaba en que sabían mejor que nadie qué tipo de tarjetas gustan. En ocasiones, dediqué más tiempo a revisar una tarjeta que a diseñar una nueva. Esto se debe a que cada tarjeta tenía dos códigos QR, un título, instrucciones y una ilustración. Incluso un pequeño cambio en una parte de la tarjeta podía afectar a todo el diseño.

Una vez, una practicante llamada Zhan me pidió que diseñara varios códigos QR que pudieran imprimirse en etiquetas de correo autoadhesivas. Después de enviarle mi borrador, cambió mi parte favorita del diseño, lo que me molestó mucho. Pero aun así utilicé su diseño porque, como practicante, debo dejar de lado mi ego y trabajar bien con todo el cuerpo.

Shifu dijo:

“Si se te ocurre una buena idea, bueno, fuiste tú a quien se le ocurrió, estás cumpliendo con tu responsabilidad ante el Fa y no tiene ninguna importancia el hecho de que tu idea pueda ser adoptada o tu propuesta aplicada. Si la idea de otra persona puede llegar a ser igualmente efectiva y no estás apegado a tu propia idea sino que más bien la sigues, no importando si hayas compartido tu plan o no, los dioses verían todo esto y pensarían, “miren, él no está apegado y puede ser tan tolerante y de miras muy amplias”. ¿Qué es lo que los dioses observan? ¿No es esto lo que ellos observan?”. “…Pero las mejoras verdaderas llegan a raíz del abandono, no por medio de la ganancia”. (Exponiendo el Fa en el Fahui de Filadelfia, Estados Unidos, 2002, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. II)

Como resultado, seguí el consejo de Zhan y revisé la tarjeta casi por completo. Al verla satisfecha con el diseño revisado, yo también me relajé. Aprendí que, al colaborar en proyectos, también había muchas oportunidades para identificar nuestro apego al ego y mejorar en ese aspecto.

Una vez, la practicante Yan me pidió que añadiera nuestro código QR local a un diseño de pegatina autoadhesiva de Minghui. Lo hice y se lo envié. Dijo que podría hacer algunos ajustes menores y que no necesitaba más ayuda de mi parte. Al cabo de un rato, me dijo que lo había intentado y no había podido hacer el cambio. Así que, después de todo, necesitaba mi ayuda. En ese momento, me vino a la mente un pensamiento: "Oh, así que también hay cosas que no sabes".

Mi impresión era que Yan era capaz de casi todo y que coordinaba muchos proyectos. De vez en cuando, podía ser dura con los demás. Cuando me vino ese pensamiento, no le di muchas vueltas. Pero cuando volvió a surgir, me alarmé: eso es envidia y un practicante no debería tener estas cosas. Así que inmediatamente envié pensamientos rectos para eliminarlo.

Estas son solo algunas de mis experiencias en los últimos años. Todavía me queda un largo camino por recorrer para cumplir con los requisitos de Dafa para los practicantes. Por ejemplo, me va mal en la aclaración de la verdad cara a cara. También a veces me olvido de estudiar el Fa y hacer los ejercicios cuando estoy ocupada con mis proyectos. Trabajaré en mis deficiencias y haré avances en el futuro.

¡Gracias, Maestro!

¡Gracias, compañeros practicantes!

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