(Minghui.org) En 1996 vivía en una residencia universitaria. Un día de diciembre, mi compañero de habitación dejó un libro sobre el escritorio. Leer en la cama me ayudaba a conciliar el sueño, así que tomé el libro mientras me preparaba para acostarme. El leer este libro no me adormeció, sino que, por el contrario, me despertó por completo.

Beneficiándome de la práctica de Falun Gong

Antes de leer este libro, a menudo me faltaba el aire y tenía que hacer ejercicios de respiración profunda. Mientras lo leía, mi respiración se fue haciendo más suave y fácil. El nombre del libro es Zhuan Falun. Tardé menos de dos días en terminar de leer todo el libro. Así fue como me convertí en practicante de Falun Gong.

Mi consejero en la universidad fue especialmente generoso conmigo, ya que era hijo de campesinos pobres que estudiaba en una gran ciudad. Durante esos cuatro años, a menudo me invitaba a comer a su casa. Incluso me ayudó económicamente. Durante los doce años siguientes a la graduación, pensé en cómo devolverle su bondad.

El mejor regalo que se puede hacer

Cuando empecé a practicar Falun Gong, supe cuál era el mejor regalo para él: presentarle Falun Gong. Le escribí una larga carta para contarle los cambios que se habían producido en mí gracias a Falun Gong, y le recomendé que lo practicara.

En mi carta, escribí: ... durante toda mi vida, estuve buscando la verdad, leyendo libros clásicos sobre teorías, filosofía, religiones... Los estudié cuidadosamente, también probé otros qigong, pero, todavía había tantas preguntas sin respuesta

En los últimos meses de practicar Falun Gong, finalmente encontré lo que buscaba. Encontré respuestas a todas mis preguntas y ya no estaba confundido.

Además, me recuperé de todas mis enfermedades. De niño, sangraba mucho por la nariz. De adulto, los senos nasales se me inflamaban a menudo. Además de las hemorragias nasales y la congestión, mi nariz estaba roja y cubierta de feas protuberancias.

Como mi trabajo era la enseñanza, no podía presentarme cuando tenía un brote porque no podía hablar.

Me daba mucho miedo el frío. Incluso en verano, tenía que llevar calentadores y pantalones largos.

Vivía en Wuhan, una ciudad famosa por sus calurosos veranos. En octubre, el sol seguía siendo abrasador, y yo llevaba un abrigo de invierno acolchado y bufanda. Extrañamente vestido para la época, me notaba entre la multitud. Cuando mis conocidos me encontraban por la calle, me decían con cara de sorpresa: "¡Me has asustado!" Como resultado, era muy conocido entre amigos y colegas.

Cuando recuperé la salud después de practicar Falun Gong, volví a vestirme normalmente.

El inicio de la persecución

El 20 de julio de 1999, el malvado Partido Comunista Chino (PCCh), dirigido por Jiang, empezó a perseguir despiadadamente a Falun Gong y a sus practicantes. Se difamó a Falun Gong y al Maestro Li Hongzhi, fundador de Falun Dafa. Decenas de miles de seguidores de Falun Gong perdieron sus empleos. Fueron arrestados, torturados y algunos de ellos fueron incluso golpeados hasta la muerte. Como muchos otros practicantes, no cedí al mal y me mantuve fiel a mi cultivación. Quería aclarar la verdad sobre Dafa a la gente.

A veces, en el invierno de 2001, tenía la idea de utilizar la mejora de mi salud como tema de conversación cuando hablaba con la gente sobre Falun Gong.

Distinguiéndome entre la multitud: el frío no me afectaba

El clima enfrió, las demás personas usaban suéteres y chaquetas. Yo todavía llevaba ropa de verano. Una vez más, destaqué entre la multitud.

Wuhan es conocida por su caluroso verano, pero su invierno sigue siendo bastante frío. Después del año nuevo, lloviznaba durante el día y se sentía helado por la noche. Todas las mañanas, cuando entraba en clase, los alumnos se sorprendían al ver lo que llevaba puesto. Los edificios escolares de Wuhan no tienen calefacción. Mis alumnos tenían poco más de 20 años. Llevaban chaquetas de esquí en clase y se frotaban las manos para mantenerse calientes.

Una mañana, estaba lloviendo. Los alumnos me miraron cuando entré con impermeable. Me lo quité y pudieron ver que sólo llevaba una camisa blanca de algodón. Los alumnos soltaron un "¡Oh, Dios!". Por supuesto, la mayoría de ellos sabían que yo practicaba Falun Gong.

Cuando esperaba afuera del colegio de mi hijo para recogerlo, otros padres iban tiritando aunque llevaban abrigos de invierno, gorros y bufandas. Yo solo llevaba mi camisa de algodón.

"¡Me asustaste!" Algunos me decían. "¿Cuál es tu truco hermano? ¿No le tienes miedo al frío?".

"Mi truco es practicar Falun Gong".

"¡Cuidado con lo que dices, hermano, esto no es una broma!".

"Practico Falun Gong y sigo los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia", respondí, "no miento".

Un día frío y lluvioso, transportándome en autobús. El conductor me miró y preguntó: "¿Tu camisa es de alta tecnología?".

"Mi alta tecnología es Falun Gong".

Emigré a Canadá en 2003. Un par de excompañeros míos que vivían allá, me recordaron que debía llevar más ropa para frío, ya que Toronto no era Wuhan. Todavía hay nieve en el suelo en abril.

Me vieron inmediatamente cuando vinieron a buscarme al aeropuerto. Con el tiempo nevado, solo llevaba una camisa.

El 15 de enero de 2006 en Toronto, el canal de televisión del PCCh organizó el concierto "La misma canción". Muchos practicantes de Falun Gong hicieron una manifestación pacífica afuera del edificio.

En los centros de detención y en los campos de trabajo de China Continental, se tocaba "La misma canción" cuando un practicante de Falun Gong no podía soportar más la brutal tortura y renunciaba a su fe.

Por lo tanto, esta canción se ha utilizado como herramienta para torturar mentalmente y lavar el cerebro a los practicantes de Falun Gong.

Fue el mes más frío en Toronto. Había carámbanos por todas partes y el aliento de la gente era visible en el aire. Me quedé allí durante varias horas, protestando en silencio con mi camisa blanca.

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