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Cumplir con los arreglos de Shifu, sin importar cuán duro parezca el trabajo y la cultivación

Sept. 4, 2021 |   Por una practicante de Falun Dafa en los EE. UU.

(Minghui.org) ¡Saludos Maestro, saludos compañeros practicantes!

Agradezco esta oportunidad de compartir mi experiencia de cultivación del último año y medio de trabajo en los medios de comunicación. En 2019 me uní a la Academia de Formación de EMG. Sin saberlo, mi vida ha sido un tiempo de preparación para este precioso viaje.

Estudié un poco de periodismo en la universidad, e incluso desde mi infancia me interesaba el reportaje televisivo. Así que, estando aquí ahora, es obvio para mí que Shifu arregló este camino desde que nací, incluso antes de que obtuviera el Fa a los 19 años.

Asistí a mi primer Fahui en Washington D.C. en 2018, lo cual es interesante porque ahora estoy de vuelta en Washington D.C. justo donde todo este viaje comenzó. En el Fahui, un practicante me presentó a un empleado de Recursos Humanos, y finalmente dos años después me uní a la Academia de Formación de EMG. He estado trabajando a tiempo completo desde 2020, y todo este proceso pareciera haber pasado tan solo en un abrir y cerrar de ojos. Ahora me doy cuenta de lo rápido que pasan los días y de lo precioso que es cada instante. Debería valorar más mi tiempo y a mí misma. Shifu nos recuerda compasivamente una y otra vez que este periodo de tiempo es precioso, y que debemos apreciarlo.

Cuando empecé a trabajar en los medios de comunicación, estaba llena de energía y era optimista. No podía imaginar ningún otro lugar en el que quisiera estar. Pero miré a mi alrededor y vi que la mayoría de los empleados veteranos parecían agotados y cansados. Pero aún así los elogié en mi mente por haber aguantado todos estos años. Me preguntaba: "¿Me pasará esto a mí? ¿Será que un día no podré soportar más la presión? ¿Y si no puedo aguantar como esta gente, y si cedo y decido renunciar?".

Al tener este pensamiento, sentí que debía ser proactiva. Un día le dije a una amiga: "Creo que un día se volverá muy difícil trabajar aquí. Puede que incluso piense en renunciar en el futuro si no puedo soportar la presión". Le pedí: "Por favor, si alguna vez te digo que estoy pensando en renunuciar, recuérdame esta conversación y convénceme de que no lo haga". Ella sonrió y aceptó.

Meses más tarde, efectivamente la presión me estaba desgastando. Me sentía miserable y perdí de vista lo precioso que es el periodo histórico que estamos viviendo. Olvidé que Shifu me condujo hasta aquí y me abandoné al egoísmo. Con muchos de mis amigos me quejé de que era infeliz, de que quería dejar el trabajo y volver a la universidad. Finalmente, la amiga con la que hice ese trato habló y dijo: "Me dijiste que dirías esto y me permitirte recordarte ¡que no renunciaras!... ¿recuerdas?". Eso me golpeó en la cabeza como un palo de advertencia que me ayudó a reajustarme y enfocarme de nuevo.

Sin embargo, los retos se intensificaron aún más, y en un momento estuve a un vuelo de decir adiós al camino arreglado para mí y contribuir en nuestros medios de comunicación. Literalmente, ‘a un vuelo’, porque ya había reservado mi billete de vuelta a casa. Pero estoy agradecida de que la ayuda de Shifu interviniera y me empujara a seguir adelante.

Shifu me guía a través de la primera gran tribulación

He albergado algunos apegos durante años y casi me hicieron desviarme de mi camino predestinado. Gracias a la compasiva guía del Shifu no me rendí.

Como reportera de noticias, tenemos que presentar una tema cada día y programar entrevistas. Durante nuestras reuniones matutinas todos los días me sentía como si estuviera compitiendo contra otros sobre quién tenía una buena historia, quién programó una entrevista, etc. Siempre buscaba los elogios de mi jefa para sentirme que soy digna del trabajo. Siempre quería que mi jefa y compañeros me dijeran que era capaz y que lo estaba haciendo bien. Todavía estoy luchando con estos mismos apegos y aunque he eliminado algunas capas, todavía tengo muchas capas que pelar.

A menudo estaba muy enfadaba si no programaba una entrevista, si no encontraba un tema interesante para informar o si sentía que los demás lo hacían mejor que yo. Estos apegos a la competitividad, unidos a mi baja autoestima y a no valorarme, casi me hicieron dejar el trabajo.

En los primeros meses de trabajo a tiempo completo, luché con un fuerte yeli de pensamiento, como: "no soy lo suficientemente buena, nunca puedo programar las entrevistas adecuadas, no soy lo suficientemente rápida, nunca seré una buena reportera, mis historias nunca son buenas, estoy perdiendo mi tiempo", y el peor pensamiento de todos: “estaba desperdiciando los recursos de Dafa al estar aquí”. Sentía que me ahogaba en la culpa cada día por "estar desperdiciando los recursos de Dafa".

Hablé con algunos practicantes sobre estos pensamientos destructivos, todos trataron de animarme y me dijeron que enfocarme en trabajar con pensamientos rectos era suficiente. Pero yo no podía aceptarlo. Finalmente, un día decidí que no podía seguir malgastando los recursos de Dafa porque mis habilidades como reportera no mejoraban y todos los demás lo hacían mejor que yo, así que no me necesitaban. Decidí que renunciaría y volvería a la universidad para hacer algo más valioso con mi tiempo. Estando en la oficina, dejé de trabajar y busqué vuelos inmediatos para volver a mi casa. Esto ocurrió en abril de 2020. Ya había planeado visitar a mi familia durante la Pascua ese mes, así que simplemente reprogramé mi vuelo para una fecha anterior y cancelé el billete de vuelta al trabajo.

Inmediatamente fui a ver a la productora y le dije con firmeza que renunciaba y que volvería a mi Estado, la semana siguiente. Lo recuerdo vívidamente. Le dije que mi estándar de exigencia conmigo misma era demasiado alto, incluso por encima de lo que ella tenía para mí. Me respondió con un tono duro: "Bueno, ¿y qué? ¡Ahora no tienes ningún estándar!". Me sentí conmovida por sus palabras: tenía razón. Otro palo de advertencia en la cabeza. Pero yo seguía insistiendo en renunciar. Justo después de nuestra charla, me dirigí directamente a Recursos Humanos y expliqué mi plan de marcharme a la semana siguiente.

Mientras volvía a la hospedería para recoger mis cosas, llamé a mi madre y a mi tía para decirles que pensaba volver. Era la época en la que el virus del PCCh empezaba a propagarse por Estados Unidos. Mi hermana y mi tía me dijeron que les preocupaba que les llevara el virus PCCh y me pidieron amablemente que esperara hasta que la situación no fuera tan grave. Me vi obligada a quedarme en Nueva York y a enfrentarme de lleno a mis apegos.

Durante los días siguientes, traté de concentrarme en el estudio del Fa y en mirar hacia dentro. Los apegos que me hacían querer renunciar empezaron a salir a la luz. Me di cuenta de que estaba gastando demasiado tiempo y energía en asuntos insignificantes y mi mentalidad competitiva me estaba agotando. Siempre me esforzaba en tratar de superar a los demás en las reuniones matutinas y me preocupaba demasiado cuando sentía que mi historia no alcanzaba un nivel profesional.

Estas palabras del Fa se destacaron muy claramente:

"No obstante, tampoco podemos ser caballeros tímidos y cautelosos, siempre enfocados en estas pequeñeces y hasta andando a los saltos por temor a pisar a las hormigas. Digo que vivir así es agobiante para ti; ¿no es eso también un apego?" (Séptima Lección, Zhuan Falun).

Y me recordaron:

"Debemos enfocarnos en una perspectiva más amplia y hacer el xiulian de manera digna y recta" (Séptima Lección, Zhuan Falun).

De repente me di cuenta de que, aunque mi desempeño todavía no alcanzaba un nivel profesional, no debía centrarme en detalles tan triviales. Debería seguir esforzándome al máximo y recorrer mi camino de forma digna. Así que me quedé en el trabajo, en Nueva York. Sentí que el Maestro realmente me protegía y no me dejaba desviarme de mi camino. Shifu lo dice tan claramente:

"Hablando sobre qué les da el Maestro, les doy a todos justamente estas cosas. Mis Fashen te protegerán siempre hasta que puedas protegerte por ti mismo" (Tercera Lección, Zhuan Falun).

Pocos meses después de este intenso episodio, vi la más impresionante mejoría en mis habilidades y en las de mis compañeros. Cada día éramos más profesionales, y me alegro de haberme quedado. Nuestro canal de NTD TV en inglés ha crecido muy rápido, y todavía es difícil de creer.

Enfocados en el xiulian, Shifu se encarga del resto

El Maestro repite varias veces:

"La cultivación depende de uno mismo y el gong depende del Shifu" (Cuarta Lección, Zhuan Falun).

Sentí que esta frase se había manifestado ante mis ojos al ver crecer tan rápido nuestro canal. Cuando empecé como reportera a tiempo completo hace un año y medio, solo teníamos dos programas de noticias de treinta minutos al día, y ni siquiera estábamos emitiendo en la televisión por cable. Ahora, 17 meses más tarde, tenemos nueve programas de calidad y emitimos en directo por cable las 24 horas del día en varias grandes ciudades de Estados Unidos y en diversas plataformas. También acabamos de lanzar un nuevo canal en el Reino Unido. Sé que ha sido gracias a la sabiduría de Dafa que hemos logrado todo esto tan rápido.

Recuerdo la noche en que se aunciaron grandes cambios, sentí que sería imposible, puesto que nuestro equipo ya estaba muy presionado con la producción de los programas cortos. Ya se sentía que ninguno de nosotros tenía tiempo para respirar durante la jornada laboral.

Mi nivel de habilidades era todavía bastante elemental en aquel momento, y me costaba incluso producir un paquete de noticias al día. ¿Cómo podía asumir más trabajo? Pero intenté no pensar demasiado en ello y seguí el curso natural. Sustituí mi pensamiento temeroso por la idea de que si teníamos la voluntad de alcanzar la meta, entonces sucedería y que solo debíamos esforzarnos al máximo.

Me di cuenta de que mis compañeros experimentaban un avance similar. Sé que pudimos lograr esta rápida mejora porque teníamos la idea de esforzarnos al máximo y la voluntad de hacerlo. Entonces, Shifu nos empujó hacia adelante. La sabiduría de Dafa ayudó a nuestro equipo a alcanzar un nuevo nivel.

Eliminando los apegos a ser engreída, la competitividad, la envidia y la complacencia

Recientemente me mudé a la capital. Y me di cuenta de que todavía albergo apegos que podrían impedirme hacer un buen trabajo.

Los apegos que surgen casi a diario son sentirme engreíada y la competitividad. Se mueve mucho mi interior cuando siento que mis noticias no son buenas, o cuando siento que otro tiene una historia mejor que la mía y sigo luchando con esto a diario. Espero que al compartirlo con todos ustedes me ayude a tomarme más en serio el eliminar estos malos apegos. Cuando a alguien le va bien, me siento muy envidiosa e incómoda. Me siento como la persona que Shifu describe en Zhuan Falun:

"...cuando a alguien le va bien, los demás no solo no se alegran por él, sino que sus corazones se desequilibran" (Séptima Lección, Zhuan Falun).

Para eliminar esto, trato de recordar que si a mis compañeros les va bien, a nuestros medios les va bien; lo que significa que efectivamente estamos salvando a la gente. Así que no debería preocuparme demasiado por esto ni por mis propios logros.

Mi jefa también me recuerda constantemente que no debo apegarme al orgullo. Cuando presumo o alardeo de un logro ante ella, me pregunta: "¿Lo dices con soberbia? ¿Estás engreída?". Le agradezco mucho que me haga sentir responsable de mi cultivación y que cuestione suavemente si estoy complaciendo un apego. Me recuerda que debo tomar en serio eliminar el apego cada vez que surge. Creo que todos deberíamos intentar animarnos y recordarnos unos a otros, con amabilidad y delicadeza, cuando notamos que un practicante puede estar mostrando un apego. Es posible que el practicante no se dé cuenta o no se lo tome en serio, y recordárselo es una oportunidad para cultivar nuestra propia compasión y aprender a ser más gentiles y amables con los demás.

La envidia y la competencia también se manifestaban cuando estaba cerca de otros practicantes considerados como personas "exitosas" en nuestros medios de comunicación -en particular, presentadores de programas y periodistas de alto perfil-. Me vuelvo extremadamente envidiosa, tan envidiosa de hecho, que a menudo socavaba sus logros, pensando: "Si no fuera por Shifu, no tendrían tanto éxito". Me preguntaba por qué todo el mundo los admiraba. Creo que la verdadera razón por la que me movían tanto estas personas de éxito a las que todo el mundo admira es porque quiero la misma admiración de la gente. Shifu dijo en Del propio corazón nacen demonios:

"Después de que surge este corazón, ya se atreve a decir cualquier cosa: «Yo soy un fo y ustedes no necesitan aprender de otro; yo soy un fo y les diré cómo hacer esto y cómo hacer lo otro». Él hace esto" (Lección sexta, Zhuan Falun).

Todavía tengo que prestar mucha atención a esto, porque incluso me molesta que la gente no me escuche o no siga mis consejos. No me gusta admitir cuando a otros les va bien y trato de considerarlo como ‘logros del Maestro y no de ellos mismos’. Pero tener este pensamiento es hipócrita de mi parte porque cuando me va bien o cuando logro algo grande, me gusta tomar el crédito por ello. No reconozco que es ‘El Equipo’ quien está detrás el que ayudó a que un éxito se desarrollara, y también olvido que todas mis habilidades me las ha dado Shifu.

El Maestro dijo:

"Con tu cuerpo humano común, tus manos humanas comunes y tu mente de persona común, ¿ya quieres transformar la materia de alta energía en gong? ¿Ya crece así? ¡Hablar es fácil! Para mí es simplemente una broma. Esto equivale a perseguir fuera de ti mismo, a buscar exteriormente; así nunca encontrarás" (Primera Lección, Zhuan Falun).

Tengo que obligarme a diario a recordar este principio y a trabajar continuamente en eliminar estos apegos.

Incluso ahora lucho con eliminar pensamientos obsesivos como: "Soy una gran reportera. Soy mejor que otros. Sé que lo hago muy bien, y aprendo muy rápido. Mira cuántos logros he tenido en tan poco tiempo". Estos pensamientos son realmente peligrosos.

Shifu dijo:

"Al comienzo él era bastante bueno, pero más tarde vino este problema. Se consideraba un fo y, al final, era más elevado que cualquier otra persona; el hombre simplemente no puede contenerse, y eso es causado por el corazón de apego que surge" (Sexta Lección, Zhuan Falun).

Afortunadamente, otros practicantes son muy buenos para recordarme que “mis logros” no son míos y que con nada debo inflar mi ego. Para ayudarme a eliminar esta envidia y el egocentrismo ahora presto más atención a los logros de los demás y me alegro por ellos con sinceridad, y me recuerdo constantemente que Shifu me ha dado todas las habilidades que tengo, y que debería preocuparme menos por mis propios logros-egos. Espero poder mejorar en este aspecto y recorrer mi camino con solidez en el futuro.

Gracias, compañeros, por permitirme compartir esta experiencia con ustedes. Gracias, Shifu, por esta preciosa oportunidad de trabajar en el mejor ambiente para cultivarme.

(Presentado en la Conferencia Internacional de Intercambio de Experiencias de cultivación de jóvenes practicantes de Falun Dafa 2021 por Internet)

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