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El retrato familiar siempre incompleto de una joven artista (Parte 3 de 6)

Abr. 15, 2021 |   Por Rong Ring

(Minghui.org) Continuación de parte 2.

Persecución ilegal

Al comienzo de la persecución, Jiang Zemin, entonces líder del PCCh, emitió instrucciones para "destruir la reputación, destruirlos financieramente y erradicarlos por completo", a todos los practicantes de Falun Dafa. También se sabe que dijo: "quien los mate no será responsable y se informará que se han suicidado", y dio luz verde para "incinerar sus cuerpos sin necesidad de averiguar sus identidades".

Todas las fuerzas del orden de la nación se convirtieron en una máquina bien engrasada que operaba extrajudicialmente para destruir a Falun Dafa: el sistema de seguridad pública detiene arbitrariamente a los practicantes de Falun Dafa, la procuraduría los acusa de cargos infundados, el sistema judicial los castiga por ejercer sus derechos constitucionales a la libertad de religión y expresión, y el sistema penitenciario los encarcela y abusa de ellos.

Torturado durante su detención y arresto

El padre de Minghui, el Sr. Yu Zonghai, fue torturado en cada una de sus detenciones, en la comisaría de Gonghe (bajo jurisdicción del departamento de policía de Xi'an), en la comisaría de Hualing y en la división de fuerzas especiales de Yangming. Durante un interrogatorio concreto, la policía le echó dos botellas de aceite de mostaza picante en la boca y la nariz. No podía respirar y el aceite picante le provocaba una sensación de ardor insoportable. Unos agentes entrenados le golpearon la cabeza repetidamente. El músculo de su mejilla se desgarró y sangró.

El Sr. Yu tenía los pies encadenados y las manos esposadas a la espalda. Lo ataron a una silla de metal durante nueve días seguidos. Tres gruesos barrotes metálicos estaban fijados delante de su pecho, sin dejarle espacio para un mínimo movimiento.

En uno de los centros de detención, los guardias llenaron de agua una botella de refresco de un litro, la envolvieron en una toalla (para no causarle lesiones externas) y la utilizaron para golpear la cabeza del Sr. Yu hasta que se desmayó.

La prisión y la fe

El Sr. Yu fue llevado a la prisión de mudanjiang en 2002 y la Sra. Wang a la prisión de mujeres de heilongjiang en 2004. Ambos lugares eran conocidos por maltratar y torturar a los practicantes de Falun Dafa. Entre las dos prisiones, más de una docena de practicantes masculinos y varias docenas de practicantes femeninos fueron torturados hasta la muerte, y muchos quedaron discapacitados.

La oficina 610, una agencia gubernamental creada en 1999 con el único propósito de perseguir a Falun Dafa, de forma similar a la gestapo nazi, dio órdenes a las autoridades penitenciarias en todo el país de "transformar" a los practicantes de Dafa, es decir, hacerles renunciar a su fe.

Los practicantes fueron obligados a renunciar a Falun Dafa, a arrepentirse de haberlo practicado alguna vez, a denunciar a otros practicantes y a prometer que no volverían a practicarlo, en una declaración escrita. Para demostrar a las autoridades penitenciarias que realmente se habían transformado, se los obligó a insultar al fundador de la práctica, a calumniar la creencia espiritual y a jurar no creer en los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia de Falun Dafa.

La tasa de transformación alcanzada por cada institución determina directamente los próximos ascensos del director y de los guardias, así como los niveles de aumentos y bonificaciones de fin de año que reciben. A los reclusos que ayudan a vigilar y torturar a los practicantes de Falun Dafa se les prometió una reducción de su condena. Impulsado por los incentivos, el lado malvado de la naturaleza humana de los guardias y los reclusos domina, lo que resulta en el abuso y la tortura generalizados de los practicantes de Falun Dafa en todo el sistema penitenciario de China.

Por mantenerse firme en su fe, el Sr. Yu fue puesto en "vigilancia especial" en múltiples ocasiones durante sus 14 años de prisión, y sometido a torturas inhumanas. Lo golpearon con picanas eléctricas, con garrotes y con tubos industriales de plástico duro denominados "pequeños dragones blancos".

Recreación de la tortura: Palizas.

La persecución se intensifica

Li Dongsheng, ex subdirector del ministerio de seguridad pública, se convirtió en director de la oficina 610 en 2009. Bajo su dirección, la persecución a Falun Dafa se intensificó en toda China.

El recién ascendido subdirector Fu Runde de la prisión de Mudanjiang fue puesto a cargo de la transformación de los practicantes de Falun Dafa. Fu ordenó a todas las divisiones de la prisión que "transformaran" a todos los practicantes, o todo el personal de guardias y directores de división serían despedidos. Bi Haibo, jefe adjunto de la división n.º 6, y varios guardias fueron enviados al campo de trabajos forzados de masanjia para recibir un entrenamiento de un mes sobre cómo hacer que los practicantes de Falun Dafa renuncien a su creencia.

Tras regresar del entrenamiento en noviembre, Bi eligió al Sr. Yu como su primer objetivo. Al Sr. Yu no se le permitió dormir durante muchos días consecutivos, lo que le provocó fuertes dolores de cabeza. A continuación, Bi trajo a presos delincuentes entrenados de otra división para que hicieran el trabajo sucio, y prometió reducir sus condenas. Algunos de ellos estaban al final de sus condenas y harían cualquier cosa para asegurarse de ser liberados sin demora.

Palizas y ahogamiento

Los hombres de Bi comenzaron la sesión de tortura con una pregunta: "¿Se rinde o no?". El Sr. Yu les dijo firmemente "no". Zhao Jianghui, conocido por ser el más despiadado de los reclusos, quien no se detendría sin ver algo de sangre, dobló los dedos del Sr. Yu hacia atrás y dijo: "Te voy a romper los dedos".

Los otros siete u ocho reclusos lo golpearon en la cabeza con sus puños que caían rápidamente como gotas de lluvia. Le abrieron la boca con una barra de metal y le arrancaron dos dientes. Luego le metieron un calcetín en la boca y la cerraron con cinta de embalar. Le ataron las manos a la espalda y las piernas antes de comenzar otra ronda de golpes.

El Sr. Yu sufrió muchas lesiones, incluidas costillas rotas. Apenas se le podía reconocer debido a la hinchazón de la cabeza y la cara. Pero no flaqueó. Los reclusos lo desnudaron, lo arrastraron hasta el baño y le echaron una palangana tras otra de agua fría en la cabeza. A continuación, conectaron mangueras a dos grifos, subieron el agua al máximo y le lanzaron un chorro en el abdomen y en los oídos. La tortura del agua duró desde las 2 de la tarde hasta la medianoche.

El invierno comienza temprano en las regiones del norte de China. La temperatura desciende regularmente hasta 20 grados bajo cero en noviembre. Después de arrojarle agua a alta presión durante diez horas, los reclusos le pasaron la manguera a un enfermo mental y extremadamente violento apodado "Grulla Tonta". Él le lanzó agua directamente a las fosas nasales y casi lo ahoga.

Incapaz de soportar más la tortura, el Sr. Yu se vio obligado a firmar una declaración en la que renunciaba a Falun Dafa. Pero pronto se arrepintió y anunció que la declaración no era válida. Los guardias le golpearon y volvieron a darle descargas eléctricas.

Trato cruel y lesiones permanentes

Tras años de abusos y torturas, al Sr. Yu le quedó expuesto el esternón del pecho, camina cojeando y se le cayeron casi todos los dientes. Sus ojos se lesionaron en un accidente en el taller, y el retraso en el tratamiento le causó daños permanentes en los conductos lagrimales.

Sabiendo que los ojos del Sr. Yu carecían de la lubricación y protección natural de las lágrimas, los guardias de la prisión lo obligaron a mantener los ojos abiertos en el polvoriento taller. El polvo que le entraba en los ojos se sentía como puñados de heno seco que le atravesaban los globos oculares. El dolor era insoportable. La sequedad y el dolor de los ojos le hicieron pasar muchas noches en vela, arrodillado en la cama con las manos agarrándose la cabeza con fuerza.

Otra forma de castigo que a veces se aplica a los practicantes de Falun Dafa encarcelados es no permitirles hablar, y a los demás no permitirles hablar con ellos. Al cabo de un tiempo, los practicantes empiezan a tener dificultades para hablar y pierden su capacidad lingüística.

Después de muchos años de estar en "vigilancia especial" y de que no se le permitiera hablar, la Sra. Yu tenía dificultades para formar frases y expresarse verbalmente. Sin embargo, a las dos preguntas que más le hacían, respondía alto y claro: "¿Es Falun Dafa bueno o no?". "¡Buena!". "¿Sigues practicando?". "¡Sí!". Independientemente de la estación del año, la hora del día, la persona que le preguntaba o las posibles consecuencias, su respuesta fue siempre la misma.

(Continuará)

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