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Practicante taiwanés: recobrando la diligencia después de que nos impidieran ir a Hong Kong

Ene. 22, 2021 |   Por un practicante de Falun Dafa en Taiwán

(Minghui.org) ¡Saludos, Maestro! ¡Saludos, compañeros practicantes!

Soy un practicante de Falun Dafa de Taoyuan. La primera vez que fui a Hong Kong fue el 1 de julio de 2007, en el 40.º aniversario de la entrega de Hong Kong a China. Mi última visita a Hong Kong fue durante el Año Nuevo de 2020 con motivo de las actividades de oposición a las medidas de extradición de China continental.

Siempre he tenido un sentido de responsabilidad hacia Hong Kong, que me resulta difícil de explicar. Esta conexión siguió empujándome hacia adelante. Cuando no podíamos ir a Hong Kong, las escenas de mi participación en los desfiles de Hong Kong y la aclaración de la verdad en las atracciones turísticas a menudo aparecían en mi mente. Me preguntaba: “¿Por qué no tengo la misma urgencia en salvar a las personas en Taiwán que a las de Hong Kong?”.

Convertirse en líder del grupo

El Maestro dijo: “Que puedas cultivarte o no, depende completamente de si tú mismo puedes soportar, si te puedes sacrificar y digerir amarguras. Si puedes poner firme el corazón, ninguna clase de dificultades te podrá obstaculizar; yo digo que entonces no habrá problemas” (Cuarta Lección, Zhuan Falun). Siempre que estaba en Hong Kong, las palabras del Maestro aparecían a menudo en mi mente, animándome a seguir adelante. He perdido la cuenta del número de veces que he ido allí. Rara vez he faltado a los desfiles, e incluso usé mis días libres anuales y vacaciones en hacer estancias cortas en Hong Kong para aclarar la verdad. A veces, tan solo una semana después de regresar a Taiwán volaba de vuelta para participar en un desfile.

Nunca pensé cuánto he gastado en hacer estos viajes. ¿Por qué no? Porque sentí que sería como calcular la cantidad de dinero que gasté en comida desde el día en que nací. No estoy seguro de si fue por mi actitud hacia mis actividades de aclaración de la verdad en Hong Kong, pero mis permisos de entrada siempre fueron aprobados y pude pasar con éxito por la aduana del aeropuerto.

Soy un funcionario público. Cuando mi hijo era joven, lo llevaba conmigo. Así que durante los primeros años tuve que ser muy ahorrativo para poder seguir yendo a Hong Kong. Más tarde, después de que mi hijo se fue a estudiar a Yunlin, como solo tenía que pagar un billete de avión, mi carga financiera se hizo más ligera y pude ir a Hong Kong con más frecuencia.

Cuando comencé a viajar a Hong Kong, me preocupaba que pudiera ser rechazado en la aduana, así que no quería ser el responsable del grupo. Más tarde acepté la tarea de ayudar a los practicantes a comprar billetes de avión baratos por Internet para aliviar su carga financiera y guiar a los ancianos al aseo. Me convertí en guía turístico de una compañía de turismo, llevando a los demás practicantes a tomar el tren a diferentes partes de Hong Kong para aclarar la verdad.

Aclarar la verdad en Hong Kong es como estar en un campo de batalla, no podíamos relajarnos. Había que hacer muchos preparativos antes del desfile, y teníamos que recordar a los demás practicantes que enviaran pensamientos rectos, guiar a los practicantes que esperaban a memorizar y recitar “Sobre Dafa”, etc. Había un grupo de compañeros en el equipo que cooperaron muy eficientemente y nos ayudaron en cada desfile, incluida la búsqueda de practicantes masculinos y femeninos adecuados para llevar las grandes banderas, cambiándose de ropa y haciendo colas en las filas, coordinando los grupos de demostración de ejercicios, manteniendo la distancia entre las filas de practicantes en los desfiles, comunicándose con los policías de Hong Kong, etc. Cada experiencia era un paso adelante y una oportunidad de cultivación.

Antes de que empezara un desfile, solía tener dolor de estómago. El dolor era difícil de soportar, pero había una larga fila de practicantes fuera del baño. Cuando finalmente llegué allí, no me atreví a tomarme mucho tiempo ya que había muchos practicantes esperando detrás de mí. Le dije a mi estómago, “Tranquilo, estás bien. No hay ningún problema”. Envié pensamientos rectos para eliminar cualquier interferencia.

Una vez, sentí una incomodidad indescriptible. El ambiente era muy caluroso; sentía mi cabeza pesada mientras que a mis pies los sentía ligeros. No podía tomar ni un bocado de comida, pero sabía que tenía que comer algo ya que necesitaba energía para caminar durante el desfile. Eché agua en mi caja de arroz y le dije al Maestro: “Maestro, necesito comer algo”, y me comí un bocado de arroz. Lentamente seguí pidiendo ayuda al Maestro y comiendo un poco más de arroz a la vez. De esta manera me las arreglé para terminar de comer todo el arroz. Dejé de pensar que algo estaba mal. De hecho, no pasó nada y todo salió bien.

Durante cada desfile, me colgaba una cámara de vídeo en el cuello. De esta manera, los cómplices del partido comunista chino (PCCh) a lo largo del recorrido eran más comedidos. Al mismo tiempo, también necesitaba llevar un altavoz, usar un walkie talkie, llevar agua para que otros practicantes pudieran reponerla, y asegurarme de que las filas delanteras y traseras mantuvieran sus distancias a lo largo del camino.

Dado que muchos practicantes venían de otros países, también tuve que llevar carteles en diferentes idiomas para solicitar su cooperación. Resistimos los intentos de la policía de Hong Kong por reducir el ancho de nuestra columna de desfile. También necesitaba recordar a los practicantes que no debían caminar demasiado cerca unos de otros, o los transeúntes no podrían ver claramente las pancartas y los medios de comunicación no podrían tomar fotos de la información escrita en ellas. Frente a las pruebas emocionales de la policía de Hong Kong y otros practicantes, me di cuenta de que la perseverancia que había logrado mantener a menudo se convirtió en una gran e importante oportunidad de cultivación para mí.

Ayudar en Hong Kong es mi oportunidad de cultivación

Mientras participaba en las actividades en Hong Kong, no analizaba lo que estaba haciendo ni tenía ningún apego. Incluso si tomaba muchas tareas al mismo tiempo, podía completarlas sorprendentemente rápido. Mi corazón para cooperar con otros practicantes era muy puro. Cuando los practicantes de Hong Kong le pidieron a nuestro grupo que fuera a cierto lugar para distribuir periódicos, primero asigné a los ancianos que se quedaran en un lugar de forma permanente para que no se perdieran. Durante los desfiles, asignaba a los practicantes experimentados para que cuidaran de los más nuevos. Tomé nota dónde estaban los puestos vacantes y cuántos practicantes participaban. Me quedaba en la última parada para llevar a los practicantes de vuelta al punto de encuentro al final.

Cuando llegábamos al final de un desfile, solía haber menos espectadores. Fortalecía mis pensamientos rectos y empezaba a distribuir periódicos. Me recordaba el Fa del Maestro y miraba a la gente con benevolencia. Me dije que eran seres conscientes que esperaban conocer la verdad. Cuando veía a un grupo de personas de lejos, enviaba pensamientos rectos hacia ellos. Muchas personas se mostraban dispuestas a aceptar los periódicos. A veces parecía que la gente no me veía al pasar, pero de repente me pedía un periódico.

También había gente que juntaba las palmas de sus manos (en un gesto tradicional de agradecimiento) y pedía un periódico. Algunos turistas chinos pedían más ejemplares para pasárselos a sus amigos y familiares. Después del Año Nuevo Chino, la mayoría de los practicantes volvieron a Taiwán y faltó personal. Empecé a distribuir materiales de aclaración de la verdad de 1 a 7 de la tarde. Cuando mis pensamientos rectos eran fuertes, podía repartir muchos materiales, pero cuando mis pensamientos rectos eran insuficientes, era difícil distribuir materiales. Todo esto era una prueba de mi nivel de cultivación.

El Maestro dijo:

“Actuar positivamente al comienzo de la persecución cuando las cosas eran extremadamente difíciles y actuar positivamente cuando las circunstancias se han calmado, no es lo mismo” (Enseñanza del Fa en el Fahui de la Costa Oeste).

Al leer esta frase, comprendí que, aunque el entorno de Hong Kong era estricto y duro, poder participar en actividades de aclaración de la verdad allí era una oportunidad que el Maestro nos brindaba. Por lo tanto, seguí animando a los compañeros practicantes a que se unieran a mí para ir a Hong Kong.

Cuando estaba trabajando, no solía hacer las tres cosas tan a fondo, pero cada vez que iba a Hong Kong, sentía que era una oportunidad para recargarme. Además de estudiar dos lecciones del Fa con otros practicantes, también leí las demás conferencias del Maestro por mi cuenta. Traté a Hong Kong como una oportunidad para mejorar en mi cultivación.

Identificando mis pensamientos negativos causados por los apegos humanos

Durante estos dos o tres últimos años, a muchos practicantes se les denegó el permiso de entrada a Hong Kong o fueron repatriados. Esto incluye a los miembros del equipo de trabajo. Comprendí que esta persecución a los compañeros practicantes es también una persecución contra mí, ya que todos los compañeros del equipo de trabajo tienen sus funciones designadas. Después de trabajar juntos durante tanto tiempo, nuestra cooperación era buena. Cuando estos practicantes de repente no pudieron entrar en Hong Kong, tuvimos que asumir sus funciones. Afortunadamente, bajo la protección y el cuidado del Maestro, lo logramos.

Cuando no tuve suficientes pensamientos rectos, también me vi afectado por la mala experiencia de ser repatriado. El año pasado, participé en los desfiles del 25 de abril y del 13 de Mayo en Hong Kong. El 16 de abril de 2019, tuve algunos pensamientos. Envié pensamientos rectos como de costumbre y pasé por la aduana con los demás practicantes. Mi mente era muy pura, así que pasé la aduana rápidamente.

Sin embargo, ese día y el siguiente, algunos practicantes fueron repatriados a Taiwán. Algunos practicantes que debían participar en el desfile del 13 de Mayo no obtuvieron la aprobación de sus permisos de entrada. Por lo tanto, tuve algunos pensamientos emocionales. El 11 de mayo de 2019, cuando llegué a Hong Kong, una fuerte sensación de miedo que vino de la nada se cernió de repente sobre mí. Me preocupaba no poder pasar por la aduana.

Recordé lo que un practicante me sugirió de memorizar y recitar las enseñanzas del Maestro, como Por qué temer de Hong Yin (II) y Pensamientos rectos en Escrituras esenciales para mayor avance (III). También seguí enviando pensamientos rectos.

Mientras hacía cola para pasar por la aduana, vi que las demás personas de la fila estaban muy contentas. Pensé que yo también debería estar feliz porque iba a viajar a Hong Kong para participar en un evento para celebrar el cumpleaños del Maestro. Definitivamente iba a poder entrar en Hong Kong, ¿de qué tenía miedo? Debería estar feliz.

Después de cambiar mis pensamientos, me relajé inmediatamente. En ese momento vinieron dos funcionarios de aduanas y nos guiaron a mi hijo y a mí al carril más alejado. Ambos eran jóvenes y muy amables, y rápidamente pasamos la aduana.

Durante el proceso, me di cuenta de que mis apegos humanos habían aflorado. Cuando recuerdo ese día, me doy cuenta de que una parte del miedo que sentí al pasar por la aduana el 11 de mayo de 2019 fue causada por mi apego a validarme. Sentí que éramos integrantes del equipo de este proyecto, por lo que debíamos entrar en Hong Kong. Comprendí que el pánico y el miedo eran en realidad mi apego.

Conclusión

Después de la aplicación forzada de la ley de extradición de Hong Kong, ya no podíamos ir allí para aclarar la verdad. Me sentía afortunado por haber aprovechado las oportunidades que tuve. Desafortunadamente, ya no podía disponer del ambiente de diligencia que tenía en el pasado. Era necesario pensar en cómo podía encontrar esa actitud diligente que tenía en Hong Kong. Todavía había oportunidades para salvar a la gente, pero el tiempo era escaso. Tenemos que hacer un buen uso del tiempo restante, ya que hay muchas personas que debemos salvar.

Sin embargo, como no estudié el Fa lo suficiente, mis pensamientos rectos también eran débiles. Aunque comprendía este punto, me resultó muy difícil estudiar el Fa lo suficiente. Cuando estaba en Hong Kong, a través de un extenso estudio del Fa, mi estado de cultivación mejoró y mi clarificación de la verdad tuvo buenos resultados.

Encontré algunos practicantes con los que estudiar el Fa cada fin de semana. Después de estudiar, hacíamos llamadas telefónicas para aclarar la verdad. Los días de semana, después de terminar de hacer llamadas telefónicas y escuchar a otros practicantes compartir sus experiencias en la plataforma, continué estudiando las conferencias del Maestro de otras áreas en este medio. Llevo unas semanas haciendo esto, y mi estado de cultivación ha mejorado un poco.

Al incrementar la duración del estudio de Fa, he eliminado el odio que había albergado durante años. Seguí tratando de eliminar este apego, pero era muy obstinado. Cuando mis pensamientos rectos no eran fuertes, afloraba y me perturbaba. Solo estudiando más el Fa he podido deshacerme de él.

Para concluir, me gustaría compartir las palabras del Maestro como estímulo:

“Para que los Dafa dizi transiten bien sus caminos y hagan bien las tres cosas, deben estudiar bien el Fa y tomar seriamente el estudio del Fa. Las regiones donde se hace bien la salvación de seres conscientes y la validación del Fa, y donde hubo grandes cambios, son precisamente las regiones donde todos estudian bien el Fa. Los Dafa dizi que han mejorado rápidamente son precisamente los que dan importancia al estudio del Fa” (Al Fahui de Australia, Escrituras esenciales para mayor avance (III)).

Si algo de lo anterior no es apropiado, espero que los compañeros practicantes tengan la amabilidad de hacérmelo saber.

¡Gracias, Maestro! ¡Gracias, compañeros practicantes!

(Presentada en el Fahui de Taiwán de 2020)