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Los padres defienden a un profesor querido, protegiéndolo de la persecución por su fe

Sept. 1, 2019 |   Por un practicante de Falun Dafa en China

(Minghui.org) Fui transferido a una escuela remota en una aldea de montaña para enseñar después de que me reportaron por difundir información sobre la persecución a Falun Dafa en el otoño de 2001.

Esta es una escuela muy pequeña. Me asignaron para enseñar a los alumnos de segundo y cuarto grado, de quienes se decía que tenían el peor rendimiento académico en el municipio.

Pasé una semana visitando a los padres y a los funcionarios del pueblo para averiguar más sobre mis alumnos. Me dijeron que los niños no eran malos, y que solo porque no tenían un buen profesor les iba mal en la escuela.

Pensé que no era una coincidencia que viniera aquí. Los niños necesitaban mi ayuda. Debía hacer bien mi trabajo.

Ayudando a los estudiantes

Con el fin de mejorar el rendimiento académico de mis alumnos lo antes posible, organicé sesiones de estudio adicionales tanto por la mañana como por la tarde con el permiso de sus padres.

Compré cuadernos, bolígrafos y otros útiles escolares con mi propio dinero para recompensar a los estudiantes. Resultó que todos estaban ansiosos por aprender y progresaron rápidamente en sus estudios.

También incluí los principios básicos de Falun Dafa, de Verdad-Benevolencia-Tolerancia en mis enseñanzas y los animé a seguirlos en sus vidas.

No había suministro de agua en la aldea y la gente tenía que llevar el agua desde la base de la montaña. Muchos profesores pidieron a los estudiantes que llevaran agua para ellos. Yo siempre lo hice para mí y también ayudaba a los ancianos del pueblo.

Un domingo, los oficiales de la oficina 610 local y de la estación de policía vinieron a mi casa. Saquearon la vivienda y me arrestaron. Estuve detenido durante más de 40 días.

Después de que volví a trabajar, los funcionarios de la aldea y los residentes locales vinieron a saludarme. Los estudiantes estaban emocionados de verme de vuelta. Noté que algunos de ellos tenían lágrimas en los ojos. Me rodearon después de la clase y me dijeron que me necesitaban aquí.

Al final del semestre, a todos mis estudiantes les fue bien con sus exámenes. Tanto ellos como sus padres expresaron su aprecio por mi arduo trabajo.

Cuando comenzó el segundo año escolar, muchos de los padres de mis estudiantes me invitaron a sus casas a cenar o me trajeron comida a la escuela. No quería causarles problemas o cargas financieras, así que les agradecí y amablemente rechacé sus ofertas.

"Nadie puede perseguirte mientras estemos aquí"

En la primavera de 2002, la policía vino a la escuela e intentó llevarme a una sesión de lavado de cerebro. Algunos padres se apresuraron a ir a la escuela cuando se enteraron. Me dijeron: "No tengas miedo. Nos tienes a nosotros. ¿Dónde podemos encontrar a un profesor tan bueno como tú? Nadie puede perseguirte mientras estemos aquí".

Los funcionarios de la aldea le dijeron al gobierno municipal las reacciones de los aldeanos sobre mí. También les dijeron lo sobresaliente que fue mi trabajo en la escuela. Exigieron a los funcionarios municipales que no me hicieran nada, o los aldeanos no lo aceptarían.

Al final, los funcionarios del municipio desestimaron su plan de enviarme al centro de lavado de cerebro.

Aproveché la oportunidad para explicar a más padres y profesores sobre Falun Dafa y la persecución.

El poder de la verdad y la fe

Cada año, antes del Día Internacional del Niño, el 1 de junio, se esperaba que los estudiantes del último curso de la escuela se unieran a la liga de los jóvenes pioneros del partido comunista chino.

Debido a que a menudo les hablaba a mis estudiantes sobre la historia sangrienta y totalitaria del partido comunista, ninguno de ellos quería unirse al partido y a sus organizaciones afiliadas. La escuela también puso menos esfuerzos para empujar a los estudiantes a unirse. Muchos  que ya eran miembros de la liga también se retiraron.

En 2005, monté una pequeña base de impresión para producir materiales informativos sobre Falun Dafa en mi casa. Muchos de nuestros practicantes locales recibían los materiales de mi parte cada semana y los distribuían por toda la localidad. Gracias a la protección del Maestro, nuestro pequeño centro familiar de materiales ha estado funcionando sin problemas.

A principios de la primavera de 2016, los funcionarios del municipio me encontraron nuevamente y me ordenaron que escribiera una declaración para renunciar a Falun Dafa. Amenazaron con suspender mi trabajo y mi salario si me negaba a hacerlo.

Yo les dije: "No hice nada malo en practicar Falun Dafa. Todos somos buenas personas siguiendo los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia. La libertad de creencia es el derecho que la Constitución otorga a todos los ciudadanos. Nadie puede privarnos de este derecho. Quien lo haga viola la Constitución y comete un delito".

Se fueron sin decir una palabra.

Más tarde, visitaron a mi hijo que trabajaba en la ciudad y lo presionaron para que tratara de persuadirme de que escribiera la declaración. Mi hijo y mi nuera vinieron a mi casa e hicieron un gran alboroto al respecto.

En ese momento, recordé las palabras del Maestro:

“…sólo teniendo el corazón sin conmover serán ustedes capaces de manejar todas las situaciones” (Eliminen sus últimos apegos, Escrituras esenciales para mayor avance (II)).

Les dije con calma: "Ustedes deben saber claramente: no es que no quiera trabajar o que me paguen; son ellos los que me persiguen. No hay nada malo en practicar Falun Dafa. Ellos son los que se equivocaron. Si tuviera que elegir entre practicar Falun Dafa y mi trabajo, elegiría Falun Dafa con seguridad. No hay forma de que yo escriba ninguna declaración".

Viendo que no podían hacerme cambiar de opinión, no dijeron mucho y se fueron.

Mantuve mi trabajo como profesor.