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Mi pequeña tienda

Dic. 11, 2016 |   Por un practicante de Falun Dafa en la provincia de Shandong

(Minghui.org) En 2009, abrí una pequeña tienda de unos 20 metros cuadrados (aproximadamente 215 pies cuadrados) en mi complejo residencial. Antes de eso, había visto un montón de propietarios de negocios aprovecharse de los bolsillos de sus clientes. Mi propósito era dirigir un negocio de la manera que un practicante de Falun Dafa debería, lo cual demostraría la bondad de Falun Dafa.

Ahora ya llevo siete años manejando la tienda. Me aseguro de tener productos de calidad y venderlos a precios razonables. Trato de pensar desde el punto de vista de mis clientes y proporcionar una variedad de productos que satisfacen diferentes necesidades. Mis clientes no regatean conmigo por los precios porque saben que los practicantes de Falun Dafa son dignos de confianza.

Siempre hay quienes no confían, y tratan de obtener una pequeña ventaja a través de cada transacción. Entiendo de dónde vienen, ya que la vida no es fácil en China, donde la gente tiene que luchar incluso por pequeñas ganancias y donde los estándares morales han decaído tanto.

El Maestro nos dijo:

“Si mantienes en todo momento un corazón misericordioso y una actitud serena y pacífica, al encontrarte con un problema podrás actuar bien, porque eso da espacio para amortiguar. Si siempre eres misericordioso, tratas a los demás benevolentemente, consideras a los demás al hacer cualquier cosa y, cuando se presenta un problema, piensas primero si los demás podrán aguantar o no y si dañas a otros o no, entonces no surgirá ningún problema. Por consiguiente, debes refinar gong exigiéndote según estándares altos, estándares aun más altos”. (Lección cuarta, Zhuan Falun).

Sigo los principios del Maestro de cerca y realmente doy el mejor valor a mis clientes. Por lo general confían en mí, no importa lo astutos que sean en otros aspectos de sus vidas.

Un día, una clienta quería comprar una camiseta. Pasó mucho tiempo repasando los artículos. Cuando estaba dispuesta a pagar, quería que yo redujera el precio. Cuando me negué, dijo: "Sé que tu precio no es exagerado, pero no pedí un gran descuento. ¿No puedes darme un respiro bajando 10 yuanes? Si eres tan inflexible, ¿quién volverá a tu tienda?". Entonces, ella salió por la puerta.

Poco después, volvió con una sonrisa en su rostro. Recogió el artículo y pagó el precio completo por ello. Le dije: "Trato a todos mis clientes por igual. No te voy a sobrecargar, y no puedo darte un precio diferente. Puedes considerarme digno de confianza". A partir de entonces, se convirtió en una amiga y nunca volvió a regatear conmigo.

En otra ocasión, un cliente olvidó una bolsa en mi tienda que contenía muchos objetos de valor. Encontré su teléfono celular en la bolsa y llamé a uno de sus parientes para hacerle saber que tenía la bolsa. Cuando el cliente me llamó, yo ya había salido de la tienda y estaba en casa preparando la cena. Tan pronto como supe de él, dejé a un lado lo que estaba haciendo y volví a mi tienda para que pudiera recoger su bolsa. Trajo algunas fresas para agradecerme.

Rechacé su regalo y le dije que estaba siguiendo los principios de Falun Dafa. Estaba muy agradecido conmigo y dijo: "Falun Dafa es bueno".

Incidentes como este sucedieron muchas veces. Un cliente que había olvidado su cartera en mi tienda me dijo: "No estaba preocupado, porque sabía que no se quedaría con la cartera y que podría recogerla en cualquier momento. Los practicantes de Falun Dafa no son como lo dijo el partido comunista".

Les dije a mis clientes que yo no era tan especial. Si no hubiera estado siguiendo las enseñanzas de Falun Dafa, probablemente sería muy egoísta también.

Sentí que el Maestro ha estado cuidando de mi pequeño negocio, pues muchas cosas se resuelven fácilmente. A pesar de la débil economía, soy capaz de ganarme la vida a través de mi tienda.

Mis clientes pueden sentir mi bondad, que creo que todo el mundo necesita.

Soy honesto con mis proveedores también. Por ejemplo, a veces me envían más mercancías de las que había pagado. Tan pronto como descubro tal error, llamo al proveedor para hacerles saber. Todos se conmovían. Si me hubieran tratado mal, también se los haría saber. Confiarían en mí sin hacer preguntas.