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Soy tan afortunada de ser una discípula de Dafa

Feb. 16, 2022 |   Por una practicante de Falun Dafa en la provincia de Heilongjiang, China

(Minghui.org) Tengo 87 años, y comencé a practicar Falun Dafa en 1995.

Nací en una familia que creía en el budismo. Mi padre era profesor y leía a menudo libros antiguos sobre profecías. Me gustaba escucharle contar historias sobre los cultivadores de la antigüedad que cultivaban para convertirse en seres divinos. Nos dijo muchas veces: "Cuando la persona que se apellida Li difunda los "tres tesoros", la gente puede completar la cultivación y volverse divina en una vida. Ya no se reencarnarán en los tres reinos". Esperaba el día en que este gran Buda viniera al mundo a difundir los "tres tesoros" y yo pudiera cultivarme para convertirme en un Buda en mi vida.

Me casé a los 18 años, mi esposo era un campesino de una familia muy pobre. Yo tenía que hacer todas las tareas del hogar pero no podía comer una comida completa. A veces no tenía sobras para comer y mi salud se deterioró. Desarrollé muchas enfermedades. A menudo se me hinchaban los ojos, mi visión se volvió borrosa, casi perdí la vista, además sufrí un reumatismo severo. Mis piernas se doblaron y formaron un circulo, no podía caminar debido al dolor. Tenía que llevar pantalones gruesos de algodón incluso en verano. Cuando me dolía la cabeza, vomitaba, tenía que ponerme una toalla alrededor de la cabeza. También padecía enfermedades cardíacas y pulmonares. Mis síntomas empeoraban en invierno, cuando tenía frío, me faltaba el aire y tenía que ser hospitalizada.

Un examen en el hospital confirmó que tenía más de una docena de enfermedades. Cuando perdía la confianza en la vida, siempre recordaba las palabras de mi padre: "Cuando el Buda apellidado Li venga a difundir los 'tres tesoros', la gente podrá completar la cultivación y convertirse en divina en una sola vida y no se verá limitada en el ciclo de reencarnación". Sus palabras me dieron fuerzas. Estaba esperando este día, a pesar de mi miserable vida.

Mi padre nos recordaba repetidamente a mi hermano y a mí al Buda de apellido Li. Antes de morir, nos dijo: "No viviré hasta el día en que el Buda Li difunda los 'tres tesoros'. Ustedes pueden tener esta oportunidad, no la pierdan cuando llegue".

La difusión de los "tres tesoros"

Mi hermano viajó desde otra ciudad para verme en 1993. Hablamos de las palabras de mi padre sobre los "tres tesoros". Le dije con lágrimas en los ojos: "Estoy muy mal de salud. Parece que no viviré para ver ese día". Me sugirió que nos hiciéramos budistas laicos en un templo. Mi hija me dio 500 yuanes para los gastos del viaje al templo, pero me robaron el dinero en el autobús.

Me puse nerviosa y enfermé al llegar a casa. Mi hijo pidió a su amigo médico que me examinara. El médico le dijo a mi hijo: "Somos viejos amigos, te diré con franqueza que tu madre tiene muchas enfermedades crónicas. Cuando se cura una enfermedad, se desencadena la otra. Deja que coma lo que quiera cuando vuelva a casa". Cuando vi la cara de mi hijo, supe lo que me pasaba, aunque no me lo dijo con franqueza.

Mi hijo tuvo anemia aplásica. Contrajo la hepatitis B cuando le hicieron una transfusión de sangre. Los hospitales no pudieron curarlo. Estaba medicado con la esperanza de alargar su vida. Lloré muchas veces por él, me preocupé mucho por él.

Mi hijo llegó a casa en octubre de 1994. Nada más entrar por la puerta, me dijo: "Mamá, he venido esta vez para enseñarte ejercicios. Esta práctica es increíble. Llevo dos semanas practicándola y me siento muy bien. Ahora no estoy medicado, pero no me siento incómodo". Al ver su rostro radiante, me sentí confiada.

Abrió su bolso y sacó una grabadora. Dijo: "Mamá, esta práctica se llama Falun Dafa. Pertenece a la escuela de Buda y es una práctica prestigiosa. Tú crees en Budas, así que será mejor que la practiques. También he traído una cinta de vídeo con la demostración de los ejercicios para ti". Me sentí muy feliz cuando supe que la práctica era de la escuela de Buda y que el fundador se apellidaba Li.

Sin embargo, me pareció un poco extraño. Mi hijo no había creído antes en dioses o budas. Me regañaba cuando le contaba historias del budismo. Me había pedido que no me inclinara ante una estatua de bronce de Buda. Decía que yo tenía mala salud porque creía en el budismo y no comía carne.

Cuando puso el vídeo de la demostración de ejercicios, vi al Maestro por primera vez y sentí que lo había visto antes. Mi vista se aclaró. Cuando aparecieron en la pantalla los tres caracteres chinos Verdad-Benevolencia-Tolerancia, grité: "¡Oh, Dios mío! Los 'tres tesoros' se han extendido en este mundo". Una cálida corriente recorrió mi cuerpo, me conmoví, y las lágrimas corrieron por mi cara.

Empecé a aprender las cinco series de ejercicios después de ver el vídeo.

Veinte miembros de la familia practican Falun Dafa

Llevaba varias décadas creyendo en el budismo y quería salir del ciclo de la reencarnación. Consideraba que la reverencia, la quema de incienso, ser vegetariana y el canto de las escrituras era cultivación. Mi hijo me describió como una persona que recorría el camino de la cultivación con confusión, aunque tenía un corazón piadoso. En aquella época estaba llena de resentimiento porque mi esposo me maldecía con frecuencia, mi suegra era injusta conmigo y la vida era dura. Había querido suicidarme varias veces.

Después de escuchar las lecciones de Shifu, aprendí que los seres humanos están sujetos a la reencarnación y tienen tribulaciones a causa del yeli. Solo pagando el yeli puede una persona no estar restringida por la reencarnación, y volver al Cielo. Si una persona no quería soportar las dificultades, esto significaba que no quería pagar sus deudas.

Pasé por un cambio físico fundamental cuando me cultivé de acuerdo con los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia. Empecé a vomitar, y desarrollé fiebres y diarreas, pero no tuve miedo, sabía que Shifu estaba purificando mi cuerpo. Me había recuperado casi totalmente de todas las enfermedades que había sufrido en menos de dos meses. Caminaba a paso ligero, como si alguien me empujara hacia adelante. Era como una niña y quería correr de un lado a otro. Caminé más de 32 km (20 millas) hasta otros pueblos para hablar a la gente sobre Falun Dafa y no me sentía cansada. Ya no llevaba pantalones gruesos de algodón en verano, mi cara se tornó rosada, y mucha gente decía que parecía 10 o 20 años más joven.

Más de 20 miembros de nuestra familia comenzaron a practicar Falun Dafa poco después. Los aldeanos se sorprendieron al ver cómo habíamos cambiado, especialmente mi hijo, mi hija mayor y yo. Bastantes personas llegaron a aprender Falun Dafa.

Una de mis parientes que tenía la misma edad que yo padecía muchas enfermedades y caminaba encorvada. Shifu purificó su cuerpo repetidamente después de que empezó a practicar Falun Dafa. La gente de todo el pueblo rumoreaba que ella estaba a punto de morir cuando estaba en el punto álgido de la limpieza del cuerpo. Mi hijo le preguntó: "¿Qué piensas de esto? ¿Es una enfermedad o la eliminación del yeli? Si crees que es una enfermedad, te llevaré al hospital inmediatamente". Ella dijo con firmeza: "Esto no es una enfermedad. Será mejor que me compres una buena comida. Creo en Dafa y aunque muera, ya he obtenido el Fa". Ella se recuperó completamente varios días después y su espalda doblada se enderezó.

Los aldeanos gritaron "Gracias Falun Dafa"

Un invierno nevó mucho, y todos los caminos estaban bloqueados por la nieve. Los vehículos que iban a entregar las raciones públicas no podían salir de nuestro pueblo. El plazo de entrega de las raciones públicas se acercaba. Nuestro pueblo sería penalizado si no se entregaban las raciones a tiempo. Los alumnos no podían ir a la escuela del pueblo y los niños enfermos no podían ir al hospital. El secretario del Partido del pueblo gritó por la radio del pueblo: "Los miembros del Partido y de la Liga de la Juventud, por favor, salgan a despejar las carreteras". Lo repitió durante toda una mañana, pero nadie salió.

En ese momento había docenas de practicantes de Falun Dafa en nuestro pueblo. El asistente los convocó para discutir el asunto. Todos estaban dispuestos a limpiar los caminos. El mayor tenía más de sesenta años y el más joven era solo un adolescente. Limpiamos las carreteras con palas y escobas. Los montones de nieve en el borde de la carretera eran más altos que una persona. Las raciones públicas se entregaron el mismo día.

Los aldeanos nos saludaban y gritaban: "¡Falun Dafa es bueno! Gracias Falun Dafa". El secretario del Partido dijo: "Los miembros del Partido no son tan buenos como los practicantes de Falun Dafa. Cuando me haga rico, construiré una gran sala para que venga más gente a practicar Falun Dafa".

La gente de nuestro pueblo experimentó cambios después de la difusión de Falun Dafa (también conocido como Falun Gong). Las peleas y maldiciones entre vecinos se redujeron. Un joven pariente se convirtió en una buena persona al seguir los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia y devolvió los bienes que había robado y se disculpó. Algunos practicantes devolvieron las tierras de cultivo que habían ocupado antes. Se produjeron muchas de estas buenas acciones.

Los aldeanos se enteraron de estas cosas y dijeron: "¡Falun Dafa es maravilloso!".

Una mujer analfabeta de sesenta años fue capaz de leer y escribir

Compré un ejemplar de Zhuan Falun, pero no sabía leer. Escuchaba la lectura de otros practicantes en nuestro grupo de estudio del Fa. ¿Cuándo podría leer? Me puse ansiosa.

Le dije a Shifu después de llegar a casa: "Shifu, Dafa es tan bueno, pero soy analfabeta. ¿Cómo puedo estudiar el Fa? Debo aprender los caracteres chinos". Pregunté a quien estaba cerca de mí cómo leer los caracteres chinos.

Shifu vio que yo quería sinceramente aprender chino, así que me ayudó. Mientras miraba los caracteres del libro, estos se hacían cada vez más grandes, mi visión se hizo más clara. Entonces ocurrió un milagro: los caracteres eran como seres humanos. Solo había visto la parte posterior de sus cabezas, pero ahora se dieron la vuelta y mostraron sus caras, pude reconocerlos. Me arrodillé y me incliné ante Shifu con lágrimas en los ojos. Nunca había imaginado que sería capaz de leer.

Los practicantes locales estaban copiando a mano Zhuan Falun. Yo también quería hacerlo, pero no había ido a la escuela ni un solo día y no sabía sujetar un bolígrafo. Le pedí a mi nieta de siete años que me enseñara a escribir caracteres chinos. Me puso el bolígrafo en la mano, me tomó la mano y me dijo: "Escribe primero la izquierda y luego la derecha, entonces se termina una palabra".

Practicaba la escritura siempre que tenía tiempo. Practicaba la escritura incluso en mis sueños. Sorprendentemente, aprendí a escribir. Me encantaba copiar a mano los libros de Dafa. Copié a mano todo Zhuan Falun.

Definitivamente seguiré al Maestro a mi hogar original

El malvado Jiang Zemin y el PCCh comenzaron a perseguir a Falun Dafa el 20 de julio de 1999. Más de 20 practicantes de Falun Dafa en mi pueblo fueron arrestados y detenidos en el centro de detención. Nuestra familia estaba en el punto de mira como miembros clave. Los funcionarios del PCCh intentaron coaccionarnos para que escribiéramos "declaraciones de garantía" diciendo que no practicaríamos Falun Dafa.

Fui detenida en el Centro de Detención del Condado. Cuando el guardia cerró la gran puerta de hierro, el gran "bang" me hizo temblar. Escuché la voz de Shifu decir:

"El Maestro definitivamente tendrá a sus Fashen salvaguardándoles silenciosamente" (Postrándose ante el Maestro para ser su discípulo, Escrituras esenciales para mayor avance).

Mi miedo desapareció, supe que Shifu estaba a mi lado y lágrimas de gratitud rodaron por mi cara.

Fui detenida ilegalmente durante dos meses, pero esto no hizo tambalear mi firme creencia en Falun Dafa. Mi segunda hija visitó el gobierno de la ciudad y exigió la liberación de sus padres. Les dijo: "Mis padres estaban muy enfermos. Recuperaron la salud después de practicar Falun Dafa. ¿Por qué no les permiten practicar? Si le pasa algo a mi madre durante la detención, no los perdonaré". Finalmente fui liberada incondicionalmente.

Como el PCCh se volvió loco en la persecución, mi hija mayor tuvo que abandonar su casa para evitar la persecución. Su marido, que era el médico del pueblo, fue sometido a trabajos forzados. La persecución fue tan severa que llegó a tener síntomas de epilepsia. No pudo seguir ejerciendo su profesión. Sus cuatro hijos eran jóvenes y estaban en la escuela. Mi hijo, que ocupaba un puesto directivo en una organización de la ciudad, fue sometido ilegalmente a trabajos forzados y luego condenado a 12 años de prisión. Lo despidieron de su trabajo y también detuvieron a su mujer. Su hija no tenía casa, dormía en un negocio de Internet.

Algunas personas envenenadas por la propaganda del PCCh me dijeron: "No haces lo correcto. ¿Por qué tienes que creer en Falun Dafa? Has destruido el futuro de tus hijos". Me sentí amargada en mi corazón. Influenciada por mis padres, que creían en el budismo, hice cosas buenas y nunca hice daño a nadie. Después de que empezamos a practicar Falun Dafa, los miembros de nuestra familia se cultivaron y se comportaron amablemente con los demás, según los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia. Mi yerno mayor era médico. Algunos aldeanos no le pagaron después de que los tratara y les diera medicamentos. Cuando lo visitaban la siguiente vez, siguió tratándoles y dándoles la medicación. Mi hijo ganó muchos premios y fue considerado un buen funcionario por la gente.

Practicamos Falun Dafa y nos convertimos en buenas personas. ¿Qué tipo de leyes hemos infringido?

Aclarar la verdad y oponerse a la persecución

Mi hijo fue perseguido y casi murió. Los represores no pensaron que se recuperaría. Temían asumir la responsabilidad de su muerte y lo enviaron a casa en camilla. Era un saco de huesos, su peso había bajado de 70 kg a 30 kg. Estudió el Fa, practicó los ejercicios y sobrevivió, Falun Dafa le salvó la vida.

Mi nuera fue detenida de nuevo en 2009. Fui a la comisaría con mi hija menor y mi nieta. Los policías se marcharon en cuanto entramos. Fuimos al Departamento de Policía, pero nos remitieron de nuevo a la comisaría. Mi nieta y yo fuimos al mercado a aclarar la verdad a la gente con una pizarra y folletos.

Los dueños de las tiendas y los clientes acudieron a ver. Les conté la persecución que habían sufrido mi hijo y su mujer por practicar Falun Dafa. Sintieron que habíamos sido tratados injustamente y se enfadaron. La noticia se extendió a la comisaría de policía. Tuvieron miedo de la gran influencia y enviaron agentes de policía para detenernos. Los agentes nos empujaron, me caí al suelo y la policía siguió empujándonos.

Un cliente le dijo al agente de policía con rabia: "¿Son ustedes la policía del pueblo? Son unos desvergonzados. Ella es una persona mayor, ¿y la tratan así? ¿Tiene usted ancianos en casa?". El agente le pidió que se ocupara de sus asuntos y le dijo que no sabía nada. Él dijo: "¡Sé que Falun Dafa es bueno!". El oficial vio que no podía controlar la situación y volvió a la comisaría. No teníamos miedo, fuimos a la comisaría con algunas personas que nos acompañaron. La policía cerró la puerta y no nos dejó entrar.

Con mi pizarra en la mano, fui al supermercado más concurrido para denunciar la persecución. Muchas personas leyeron mi pizarra y expresaron su simpatía. Algunos me pidieron que hablara con el alcalde o el secretario del Partido. Algunos insultaron a la policía del PCCh por su inhumanidad. Algunos me escucharon y lloraron. Algunos intentaron darnos dinero. Les dijimos: "No queremos dinero. Queremos que sepan que somos buenas personas. Esperamos que difundan la verdad por nosotros". Liberaron a mi nuera incondicionalmente unos días después.

No he necesitado ninguna medicación desde que empecé a practicar Falun Dafa. A veces me he sentido incómoda, pero sabía que Shifu estaba purificando mi cuerpo. Mediante el estudio del Fa y la práctica de los ejercicios, lo supero. Tengo mucha suerte de practicar Falun Dafa, una práctica que solo se da una vez en un milenio, y empecé a practicarla a los 60 años.

Siempre le cuento a la gente la historia de cómo esperaba los "tres tesoros", y las increíbles historias de la práctica de Falun Dafa. Les digo que no pierdan esta oportunidad de cultivación que todos hemos estado esperando durante miles y miles de años.

¡Gracias a nuestro benévolo Shifu! ¡Gracias por su gracia salvadora!

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