Falun Dafa Minghui.org www.minghui.org IMPRIMIR

​Creyendo en Dafa, aclarando la verdad y salvando a la gente

Jul. 18, 2018 |   Por una practicante de Falun Dafa de China

(Minghui.org) Un día de abril de 2017, conocí a una anciana en silla de ruedas. Le mencioné: "Por favor, recuerde: 'Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno'. ¿Sí, me escucha?". Ella asintió con la cabeza. Después, les expliqué a varias personas que, para garantizar que disfrutaran de un futuro con seguridad, debían renunciar al partido comunista chino (PCCh) y a sus organizaciones juveniles.

Una persona señaló a la señora en la silla de ruedas y comentó: "Era la Presidenta del PCCh local. Todos somos miembros de la liga de la juventud del PCCh". Cuando oyó eso, la anciana se levantó de la silla y caminó hacia mí, sonriendo. Le aconsejé que renunciara a la liga de la juventud y respondió: "Sí, renuncio, renuncio”, y me dio su nombre.

Los demás se quedaron sorprendidos y la miraron con asombro. Uno exclamó: “¡Es un milagro! Esta señora no había sonreído, ni hablado desde hace más de una década. Y ahora está sonriendo y hablando. ¡Incluso se levantó de su silla y caminó sin ninguna ayuda! ¡Es verdaderamente asombroso!".

Después, cinco o seis personas comenzaron una animada conversación. Algunos renunciaron a la liga de la juventud y a los jóvenes pioneros, y pidieron materiales informativos sobre Dafa. Alguien expresó: “¡Falun Dafa es bueno! ¡Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno!". ¡Fue muy conmovedor!

Mis enfermedades desaparecieron

Soy analfabeta y vivo en una zona rural. Mi madre era bien conocida en la región. Una vez tuve un sueño en donde iba a una montaña cubierta de flores. Vi a mi madre. Voló hacia mí y me advirtió: "Sigue cultivándote arduamente y regresa al Cielo". Después, se alejó volando, pero sus palabras quedaron arraigadas dentro de mi corazón; las recuerdo a menudo.

Solía sufrir de varias enfermedades y padecía dolores intensos. Ningún tratamiento de los que probé fue eficaz. Me preguntaba: ¿dónde se encontraría el camino para volver al Cielo? Cuando mi sufrimiento se volvió insoportable, una persona de nuestro pueblo me aconsejó que probara practicar Falun Dafa.

La primera vez que vi la imagen del Maestro Li Hongzhi, rompí a llorar. Sabía que Él me salvaría. Empecé a estudiar el Fa y a hacer los ejercicios ansiosamente. En aquel tiempo, había una escasez de libros de Dafa. En nuestro pueblo había solamente una copia del libro Zhuan Falun y una cinta de video de los ejercicios. Los practicantes de nuestro pueblo estudiaban y hacían los ejercicios cada mañana y tarde.

Después de algunos meses, experimenté resultados milagrosos. Cesaron tanto los mareos como el dolor de estómago y mi lesiones lumbares desaparecieron. Sentía calidez, y mis piernas y brazos se habían vuelto flexibles. Cuando caminaba o andaba en bicicleta, sentía como si estuviera volando, parecía como si alguien me estuviera impulsando hacia delante. Todo lo que hacía me resultaba fácil y me sentía llena de energía. No tengo palabras para agradecerle al Maestro, suficientemente, lo que hizo por mi.

No podía leer los libros de Dafa, porque nunca fui a la escuela. En agosto de 1998, obtuve un ejemplar de Zhuan Falun junto a otros tres libros, así como las grabaciones de las Conferencias del Maestro en Guangzhou. Sosteniendo los libros frente a mi pecho, me arrodillé en frente de la fotografía del Maestro y le pedí que me ayudara. Durante el día, les pedía a los demás que me ayudaran a aprender a leer, y en la noche escuchaba las conferencias. Aprendí el Fa palabra por palabra. Varios meses después, fui capaz de leer Zhuan Falun. Un año más tarde, pude leer los otros tres libros de Dafa y recitar de memoria el Hong Yin del Maestro.

Siguiendo las palabras de Shifu, clarificando los hechos y salvando a la gente

La persecución en contra de Falun Gong (también conocido como Falun Dafa) comenzó en julio de 1999. Afrontando las calumnias y la cruel persecución, seguimos los requisitos de Shifu y aclaramos los hechos para ayudar a la gente a conocer la verdad.

En un campo de cultivo, le conté a una mujer mayor los hechos acerca de Falun Gong y de la persecución. Su hijo levantó una azada por encima de su cabeza y gritó agresivamente: "¿Cómo se atreve a fomentar Falun Gong? ¡La voy a matar con esta azada!".

"Si le debo una vida, puede matarme", le respondí. "Si no, usted no será capaz de lastimarme. Aún así, le voy a contar los hechos para salvarlo".

Su madre lo agarró y le gritó: "¡Para ya! Me está explicando cómo convertirme en una buena persona practicando Falun Gong".

Le respondí: "Así es. Falun Gong enseña a las personas a practicar Verdad-Benevolencia-Tolerancia. ¿No es algo bueno?". Su hijo no contestó. Le di a la señora el material informativo y le describí que, una vez que su hijo lo lea, lo entenderá y conocerá la verdad.

En otra ocasión, me fui en bicicleta a una ciudad que se encontraba a 30 kilómetros de distancia, para distribuir materiales. En el camino de regreso ya había oscurecido, y me caí de la bicicleta. Me lesioné el tobillo y, cuando traté de pararme, el dolor era insoportable. Mi muñeca me dolía también. Me dije que era una practicante, que Shifu me estaba cuidando y que iba a estar bien. Cuando regresé a casa, mi familia me llevó a un hospital. Mi muñeca se había fracturado y me la enyesaron. Llegando a casa, me lo quité. Les dije a los demás que era una practicante y que Shifu me iba a cuidar. Seguí estudiando el Fa, haciendo los ejercicios y esclareciendo los hechos cada día. En poco tiempo, mi muñeca sanó.

En noviembre de 2008, me detuvieron y me enviaron a un centro de lavado de cerebro durante 26 días. Me interrogaron todos los días y los oficiales trataron de forzarme a renunciar a Falun Gong. Me negué a cooperar.

Durante las sesiones de lavado de cerebro, reprodujeron programas con videos que calumniaban a Dafa y al Maestro. Les afirmé que nosotros practicamos Verdad-Benevolencia-Tolerancia, que Falun Gong es el Fa del más alto nivel de la Escuela Buda y que lo que ellos estaban haciendo era un delito. Les pedí que apagaran el televisor. Envié pensamientos rectos para desactivar el televisor e instantáneamente dejó de funcionar.

Les expliqué los hechos a los agentes de policía. Me encerraron en un cuarto oscuro y frío, pero seguí recitando el Fa, haciendo los ejercicios y enviando pensamientos rectos. Los guardias vestían abrigos gruesos, pero aún así sentían frío. Yo llevaba solo ropa liviana pero no sentía frío y tenía mucha energía. Uno me preguntó: "No sientes frío?".

Les contesté: "Nosotros, los practicantes, cultivamos el xinxing, somos buenas personas y estamos protegidos por nuestro Maestro. No siento frío". Después de que se dieron cuenta que no podían cambiar mis pensamientos, comenzaron a temer que podría servir de inspiración a los demás presos, así que me liberaron.

Después de regresar a casa, me las arreglé para escapar de la vigilancia de las autoridades. Fui a los pueblos circundantes y hablé con la gente sobre Falun Dafa. Uno de los viajes que hice duró cinco días. Con la ayuda del Maestro, les conté los hechos a 70 personas, y entre 50 y 60 renunciaron al partido y a sus organizaciones juveniles.

Una vez conocí a una mujer de unos 70 años que estaba confinada a una silla de ruedas debido a la parálisis. Me dijo: "Una de mis piernas es más corta que la otra. Si la estiro, se dispara un dolor muy fuerte que la atraviesa y no me atrevo a apoyarme en ella. No puedo mover los dedos de mi mano izquierda, como si estuvieran pegados juntos". Le aseguré: "Usted y yo tenemos una relación predestinada y le tengo buenas noticias. Recite de todo corazón: 'Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno'. Estas palabras son acerca del Fa del más alto nivel de la Escuela Buda y pueden salvar a los seres conscientes".

Juntó sus palmas delante de su pecho y recitó dos veces: "Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno". Se detuvo un rato y luego mencionó: “Siento un hormigueo en todo el cuerpo. Me siento muy bien".

Estiró su pierna y no sintió ningún dolor. Luego se puso de pie sin sentir que una pierna era más corta que la otra. Miró su mano izquierda y todos sus dedos se separaron. Exclamó: "¡Es realmente asombroso! Usted es realmente increíble".

Le respondí: "No es que yo sea increíble. Dafa es asombroso. Debido a que su corazón es sincero, ¡nuestro Maestro la está cuidando!".