(Minghui.org) Una practicante en la provincia de Guizhou, en el sudoeste de China, fue condenada a tres años el pasado mes de mayo. Falun Gong es una disciplina espiritual perseguida en China. Antes de su juicio, estuvo bajo custodia por un año, tiempo en que no se le permitió ver a su familia.

Tras su arresto en abril de 2016, se le tomó una muestra de sangre y huellas dactilares, y se le pidió que firme un documento declarando que renunciaba a su fe. Fue luego trasladada a la comisaría de Qiannan.

Un año después, su abogado descubrió que la Sra. Suo había sido condenada a tres años por la corte de Dushan. Su abogado demandó un nuevo juicio, que se realizó en mayo de 2017. El juez dictó la misma sentencia, de tres años. La Sra. Suo ha apelado ante la corte intermedia de la ciudad de Duyun.

Arrestos anteriores resultaron en discapacidad por golpizas

La señora Suo, de 54 años, era maestra de escuela primaria en el condado de Dushan. Cuando comenzó a practicar Falun Gong en 1998, todos sus problemas de salud, crecimiento óseo anormal y protuberancias espinales, desaparecieron.

Fue arrestada en mayo de 2006 por repartir material sobre Falun Gong, en el condado de Dushan. Recibió arbitrariamente, dos años de prisión y encarcelamiento en la prisión de mujeres de Guizhou en octubre de 2006. Fue despedida de su trabajo.

Como consecuencia de severas golpizas sufridas en prisión, una de sus piernas quedó discapacitada.

Le resultó difícil encontrar empleo al ser liberada en octubre de 2008. También está a cargo de su madre. Su único hijo, por miedo de ser implicado en la persecución, se negó a tener contacto con ella. Trabajó de forma temporal hasta su último arresto en 2016.