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Tras años de torturas y arrestos, una maestra vuelve a enfrentarse a juicio

Mar. 15, 2017 |   Por un corresponsal de Minghui de la provincia de Liaoning, China

(Minghui.org) El pasado mes de junio la policía de la ciudad de Anshan arrestó a una mujer por practicar Falun Gong, una disciplina espiritual perseguida en China desde 1999. La Sra. Sun Min tenía el juicio programado para el 8 de marzo de 2017, y fue torturada en el centro de detención.


Sra. Sun Min.


Reconocimientos y títulos de la Sra. Sun Min.

La Sra. Ming fue una reconocida maestra de preparatoria que ganó varios premios. Teniendo 50 años fue encarcelada cuatro veces, estando encerrada un total 4 años y dos meses.

Sufrió torturas indescriptibles por negarse a renunciar a su fe. Fue forzada a abandonar su hogar para evitar la persecución y se convirtió en indigente durante 15 años.

En junio de 2015, presentó una denuncia contra el ex líder chino Jiang Zemin, quien lanzó la campaña de persecución hace 18 años. En su demanda la Sra. Sun describió sus años de sufrimiento durante la persecución, exigiendo a la corte suprema y a la fiscalía que lleven a Jiang Zemin ante la justicia.

Sujeto de trabajo forzado durante 18 meses

La policía arrestó a la Sra. Sun dos meses después de iniciarse la persecución y permaneció detenida una semana. Pocas semanas después de su liberación, la policía volvió a arrestarla en octubre de 2000, encerrándola arbitrariamente en el campo de trabajo forzado de Masanjia durante 18 meses.

Los guardias del campo la humillaban muchas veces en público y era privada del sueño. Durante el día tenía que permanecer en cuclillas por largos períodos. Fue electrocutada con picanas eléctricas, le incrustaron agujas y la golpeaban con palos de madera.

En una oportunidad un guardia le azotó la cabeza contra la pared fracturándole el cráneo. Debido al dolor extremo le dieron convulsiones en el suelo. En otra ocasión un guardia la golpeó con una macana haciéndole una abolladura en la cabeza, como resultado perdió la vista por un tiempo.

Un día de diciembre, fue golpeada hasta que perdió el conocimiento. Los guardias la arrojaron a un tacho de basura en el baño y le tiraron agua helada para que se despertara. No le dieron una muda de ropa. Las golpizas frecuentes dejaban su cara hinchada, deformada y magullada.

Un guardia electrocutó su cuello y su boca con una picana eléctrica. Como todavía se negó a renunciar, la enviaron de nuevo a la celda y la obligaron a sentarse mirando a la pared todo el día. No tenía permitido higienizarse y solo podía usar el inodoro tres veces al día.

Obligada a abandonar el hogar para evitar una futura persecución

Pocos días después de que la Sra. Sun fue liberada de Masanjia en 2002, la oficina 610 de la ciudad de Anshan le ordenó reportarse en un centro de lavado de cerebro. Para evitar más torturas y el lavado de cerebro, dejó su hogar y se volvió indigente.

La policía la encontró fuera de casa y la encerró en el centro de detención de la ciudad de Liaoyang. Allí inició una huelga de hambre y la soltaron a las dos semanas.

Inyectada con drogas dañinas para los nervios y viciosamente torturada

En noviembre de 2012 la policía la arrestó y la encerró en el centro de detención de la ciudad de Liaoyang. Fue alimentada de forma forzada e inyectada con drogas desconocidas. Después de la inyección su estómago comenzó a retorcerse, se volvió somnolienta y perdió la visión. No podía reconocer a personas que conocía.

Las torturas constantes y una alimentación inadecuada hicieron que se debilitara gravemente. La policía, sin querer cargar con la responsabilidad de su muerte bajo custodia, avisaron a su familia para que la llevaran a su casa en enero de 2013. Temiendo futuras persecuciones, la Sra. Sun prefirió no volver a su vivienda y continuar su vida fuera de ella.

Último arresto y torturas

El último arresto de la Sra. Sun tuvo lugar en junio de 2016 en la vivienda que alquilaba. En el centro de detención para mujeres de la ciudad de Anshan hizo una huelga de hambre para protestar por el arresto y fue alimentada por la fuerza. Instigadas por los guardias, las reclusas mezclaron orina y excremento en su comida. Fue privada del sueño y no dejaron que se higienizara ni usara el inodoro.

La tenían encadenada al suelo y con las manos atadas detrás de la espalda. Estando así los guardias alentaban a otras reclusas a golpearla. Como resultado terminaba cubierta por su propia sangre y heces. Su peso decayó peligrosamente a cerca de 36 kilogramos, y cuando pedía comida se la negaban.

La Sra. Sun fue llevada a juicio en febrero de 2017 en la corte del distrito de Lishan. Solo le permitieron la presencia de tres familiares en la audiencia. La sesión terminó cuando su abogado dijo que la corte no tenía la jurisdicción sobre el caso. Pocos días después la corte reprogramó la audiencia para el 8 de marzo.

Informe relacionado: http://es.minghui.org/html/articles/2016/9/15/103637.html

Antecedentes

En 1999, Jiang Zemin, como jefe del partido comunista chino, ignoró a otros miembros permanentes del comité del politburó y lanzó la violenta represión a Falun Gong.

La persecución ha llevado a la muerte a muchos practicantes de Falun Gong en los últimos 18 años. Muchos más han sido torturados por su creencia e incluso asesinados por sus órganos. Jiang Zemin es directamente responsable por el comienzo y continuidad de la brutal persecución.

Bajo su dirección personal, el partido comunista chino estableció un órgano ilegal de seguridad, la “oficina 610”, el 10 de junio de 1999. La organización ignora las fuerzas policiales y el sistema judicial al llevar adelante las directivas sobre Falun Gong: arruinar su reputación, cortar sus recursos financieros, y destruirlos físicamente.

La ley china permite a los ciudadanos ser demandantes en causas penales, y muchos practicantes están ahora ejerciendo ese derecho presentando demandas penales contra el exdictador.