(Minghui.org) Muchos agentes de policía tienen buenas intenciones y un gran sentido de la justicia. Sin embargo, algunos han sido engañados por el partido comunista chino (PCCh) en la persecución a practicantes de Falun Gong. Muchos, una vez que entienden los hechos de la persecución, cambian su actitud y ayudan a los practicantes.

La siguiente historia es acerca de un agente de policía que acosaba a practicantes de nuestra zona antes de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Después de hablar con los practicantes, su actitud cambió.

Convertirse en una buena persona

Una noche alrededor de las 21:00, un joven policía llamó a la puerta justo antes de los Juegos Olímpicos de 2008.

Se sentó en el sofá y me dijo: “Soy el agente de policía asignado en su área. Estamos visitando a domicilio ya que los Juegos Olímpicos están cerca y tomamos algunas notas. Nuestros superiores desean saber si todavía sigue practicando Falun Gong y cómo se siente con los Juegos Olímpicos”.

“Los practicantes de Falun Gong son buenas personas. No será bueno para usted informar sobre ellos”, le respondí.

“Es una orden de nuestra comisaría. Debemos visitar a todos los practicantes de nuestra región. De no responder a mis preguntas, tendrá que hacerlo en la comisaría. Vendrán otros de no hacerlo yo”, dijo en tono amenazante.

Podría enfrentarse a malas consecuencias después de informar sobre los practicantes, le sugerí con amabilidad. Con el fin de limpiar las fuerzas demoniacas en la zona, mi esposa enviaba pensamientos rectos al momento.

El joven agente se volvió más amigable al sentir mi sinceridad. A medida que la tensión disminuyó, le hablé sobre el poder curativo de Falun Gong y cómo ayudó a mi familia a llevarse mejor con los demás.

Charlamos durante una hora aproximadamente.

“Amigo mío, no se preocupe. No habrá ningún informe. Cuidaré de usted”, me dijo amablemente antes de irse.

Me sentí feliz al ver que entendía los hechos y despertaba ante las mentiras. ¡Otro ser salvado!

Enviándome mensajes de advertencia

Después de eso, no volvió por nuestra casa en un tiempo largo. En las fechas sensibles en el calendario del PCCh, cortésmente me llama para recordarme que tenga cuidado.

Sabía que su comisaría planeaba arrestarme a principios de 2010. Me llamó de antemano, diciendo que me invitaba a cenar en unos días. Sentí que había algo raro en su tono, pero ya que se acercaba el año nuevo, no le presté atención.

Unos días más tarde, me llamó otra vez y dijo que iba a venir a mi casa. Ya estaba en mi casa cuando colgó el teléfono. Lo acompañaban dos agentes uniformados y otro de civil de la comisaría.

Su rango era demasiado bajo para detenerlos por lo que no le culpo. Comprendí más tarde que su llamada fue para avisarme de la detención y que pudiera escapar.

Hacer el bien para Dafa

Los tres policías saquearon mi casa sin que el joven agente pudiera hacer nada y permaneció sentado. Los policías se llevaron todos los libros de Dafa de la parte superior de un armario.

Le pedí al joven agente que ocultara dos copias de Zhuan Falun tras una habitación interior, cuando los policías no estaban cerca. Debido a su buena acción esos dos libros se salvaron.

Mi esposa y yo fuimos detenidos y llevados a la comisaría. Aproveché la oportunidad y ayudé al joven agente a renunciar al PCCh. Más tarde publicó su declaración de renuncia online.

La misma noche de la detención mi esposa fue liberada. Este joven agente la llamó dos días después de mi detención. La dijo que preparara ropa y que la llevara en la visita del día siguiente.

Cuando me sacaron del centro de detención para un juicio preliminar, este joven oficial se desplazó al lugar. Delante de los agentes de prisión me dio dos botellas de refrescos y me recordó que me mantuviera alerta.

También proporcionó apoyo moral para mi familia. Vino a mi casa durante el Año Nuevo Chino 2010 y dio a mi esposa dos tarjetas de regalo del supermercado y una garrafa de aceite de cocina.

Con su ayuda me devolvieron todas las cosas que me confiscaron durante el saqueo en casa. Más tarde, cuando tuve un problema en el registro de mi residencia y le pedí ayuda, se comprometió a resolver el problema lo más rápido que pudo.

Epílogo

Este joven oficial ha soportado una tremenda presión por ayudarme, y ni siquiera puedo pensar en todo el bien que ha podido hacer. Pero el cielo sí lo sabe. Una buena persona es recompensada. Poco después de todo este calvario fue ascendido al puesto de subdirector de la policía.