(Minghui.org) Soy afortunado pues comencé mi camino de cultivación de Falun Dafa en 1997.

Me uní al ejército chino en 1966, fui seleccionado poco después como líder de patrulla modelo y me convertí en un miembro del partido comunista chino (PCCh).

Cuando mi padre fue incriminado como espía durante un movimiento político lanzado por el PCCh, nuestra familia fue afectada por culpa del PCCh por asociación política. Fui dado de baja del ejército y volví a mi hogar. Mi hermana menor fue expulsada de su unidad de trabajo y se quedó desocupada.

Eventualmente, encontré un trabajo como guardia de seguridad. Sin embargo, a la edad de 30 años, me volví un jugador enfermizo. Mi adicción no sólo causó problemas con mi esposa y mis hijos, sino también en el trabajo. Ocasionalmente, sentía una gran culpa, sin embargo no duraba por mucho tiempo.

Siendo adicto al juego, no sólo perdía dinero, sino también el amor de mi familia y amigos. También perdí mi dignidad.

Dos opciones: Ver a un doctor o practicar Falun Dafa

Un colega de mi esposa le dijo que Falun Dafa le enseña a la gente a cultivar la mente y el cuerpo y podría ser muy efectivo en curar enfermedades.

Sin dudar mi esposa fue con su amiga a un sitio de práctica de Falun Gong. Ese día se embarcó en su camino de cultivación. Me dijo que estaba destinada a obtener el Fa y practicar Falun Dafa y que nunca se había sentido tan liviana como cuando hacía los ejercicios de Falun Dafa y escucha la música de los ejercicios.

Desarrollé una seria enfermedad de la piel. Mi cara estaba muy hinchada y supuraba sangre de diferentes partes de mi cara y cuerpo. Gasté un montón de dinero para tratamientos médicos en nuestro hospital local, pero el problema no se solucionó.

Eventualmente, mi esposa me dio dos opciones: iba a Harbin a ver un doctor o me unía con ella a practicar Falun Dafa-- Elegí lo último.

Ambiente armonioso

Después de cuatro días haciendo los ejercicios de Falun Dafa mi piel se descascaró y al sexto día me había recuperado de la afección en la piel. Fui testigo del tremendo poder curativo de Falun Dafa sin gastar un centavo ni tomar cualquier medicación.

A través del estudio del Fa entendí que debía ser una buena persona y aspirar a alcanzar un alto reino espiritual. Aprendí mucho acerca de la cultivación con Zhuan Falun, incluyendo el concepto de retribución del yeli. Renuncié a apostar y a fumar y noté un cambio radical en mí.

Intenté seguir los principios de Falun Dafa, Verdad, Benevolencia, Tolerancia y traté amablemente no sólo a mi esposa e hijos, sino también a todos los que me rodeaban. Por fin nuestro hogar se llenó de sonrisas y experimentamos un ambiente armonioso.

Mi esposa y yo abrimos una tienda de comestibles en el vecindario. Cada día muchos clientes, incluyendo niños y adultos, venían a comprar sus necesidades diarias. Cada uno que me conocía, entendía que era Falun Dafa el que me había curado de mi adicción al juego, me había cambiado y trajo esta maravillosa nueva vida a mi familia.

Persecución: Expulsado del PCCh

Cuando la persecución ilegal a Falun Gong fue lanzada en 1999, mi esposa y yo viajamos con otros practicantes a las oficinas del gobierno provincial en Beijing, donde reclamamos por el derecho a practicar Falun Dafa.

Hemos sido arrestados y perseguidos por los agentes del PCCh muchas veces en estos últimos 17 años. También, algunas personas de mi lugar de trabajo vinieron a mi casa. Leyeron un documento anunciando que había sido expulsado del PCCh por no obedecer las reglas y me pidieron que lo firme. Lo hice sin dudarlo.

Les conté cómo Falun Dafa me había enseñado a ser una buena persona y me había garantizado una nueva vida. Dije firmemente que no tenía palabras para expresar mi gratitud a Falun Dafa y estaba muy contento de renunciar del malvado PCCh.

Como cientos de millones de practicantes de Falun Dafa, mi esposa y yo estábamos listos para defender a Falun Dafa.

Soy bien consciente de que si no practicaba Falun Dafa, mi vida se hubiera desperdiciado. Hubiera estado ahogado en la maldad y la corrupción moral. Falun Dafa no solo curó mi enfermedad sino que también salvó mi alma.