Falun Dafa Minghui.org www.minghui.org IMPRIMIR

Hombre de Hubei recuerda los 44 días de abusos en manos de agentes del PCCh

Nov. 28, 2016 |   Por un corresponsal de Minghui en la provincia de Hebei, China

(Minghui.org) A un residente del condado de Xiong le rompieron dos costillas y le dejaron la cara hinchada después de pasar 44 días en detención por negarse a renunciar a Falun Gong, una disciplina espiritual siendo perseguida por el partido comunista chino.

El Sr. Li Chengwu estaba enflaquecido y desorientado. Recién después de dos semanas recuperó su memoria completamente. Recién entonces su familia pudo saber qué es lo que le había sucedido en detención.

Arresto

El Sr. Li era originalmente de la provincia de Heilongjiang. Afirma que Falun Gong le devolvió su buena salud y lo ayudó a estar sobrio. Siempre habla con la gente sobre la brutal persecución a Falun Gong en China. Sin embargo, este simple acto terminó con arrestos en múltiples ocasiones.

En mayo de 2000, cuando fue a Beijing para apelar, le dieron un año de trabajo forzado. Lo echaron del trabajo y lo multaron con 5000 yuanes cuando lo liberaron. La policía le colocó vigilancia las 24 horas los 7 días de la semana. Hace nueve años se mudó con su familia a la provincia de Hebei.

El 29 de agosto de 2016 el Sr. Li fue arrestado mientras hablaba con la gente sobre Falun Gong. Se negó a revelar su dirección postal durante el interrogatorio. Los oficiales golpearon su cabeza con un palo de metal.

Luego la policía saqueó su casa y le confiscó objetos de valor, incluyendo libros y materiales informativos de Falun Gong, 2400 yuanes en efectivo (de los cuales 1000 yuanes le devolvieron a su familia luego), un teléfono celular, y 4 reproductores de MP3.

En la comisaría, el Sr. Li se negó a contestar las preguntas o firmar formularios.

Luego fue transferido a un hospital local para ser examinado antes de ser transferido al centro de detención del condado de Xing.

Costillas rotas

Los primeros días en el centro de detención estuvieron llenos de golpizas. Los guardias ordenaban a los reclusos que patearan y golpearan al Sr. Li. Al poco tiempo, le rompieron dos costillas. Sin embargo, los reclusos, siguieron dándole puñetazos en sus costillas rotas para hacerle más daño.

Los reclusos le movían sus ojos y usaron la suela de un zapato para golpear su rostro repetidamente. Luego le aplastaron el pene y le quemaron sus manos y cuello con un encendedor.

Los guardias luego le ordenaron a los reclusos que se turnaran mantener despierto al Sr. Li durante cuatro días seguidos.

Rechazo a firmar orden de arresto

Zhang Baozhong y Guo Huimin, jefes de la división de seguridad doméstica, fueron al centro de detención e intentaron hacer que el Sr. Li firme una orden de arresto, la cual decía que él cometió un delito al practicar y difundir Falun Gong. Se negó a firmar, ya que no hay ninguna ley en China que criminalice a Falun Gong.

Un director del centro de detención de apellido Liu, se acercó al Sr. Li unos días después, y le pidió que firmara algunos documentos. Notó que eran los mismos que Zhang y Guo intentaron forzara sobre él. Nuevamente se negó.

Un mes después, dos oficiales de la procuraduría fueron con la misma orden de arresto. El Sr. Li se negó por tercera vez.

Golpeado por gritar “Falun Dafa es bueno"

Un día de septiembre el Sr. Li gritó “Falun Dafa es bueno” y fue golpeado en un lugar sin cámaras de seguridad. El antes mencionado director Liu ordenó la golpiza.

Liu estuvo de guardia dos días después, y el Sr. Li nuevamente gritó “Falun Dafa es bueno”. Liu instruyó a los reclusos a que golpearan al Sr. Li hasta que su cabeza sangró.

Las golpizas continuaron los días siguientes. La salud del Sr. Li deterioró rápidamente, y comenzó a tener mal aliento y a emitir un olor asqueroso. Un recluso comentó que estaba tan enflaquecido que parecía un fantasma.

Alimentación forzada

El 4 de octubre el Sr. Li realizó una huelga de hambre para protestar por la detención arbitraria. El 11 de octubre los guardias lo enviaron a confinamiento solitario. Le ordenaron a un asesino convicto que lo golpeara para que renunciara a la huelga de hambre.

Cuando el Sr. Li se negó a cooperar, los guardias decidieron alimentarlo a la fuerza. Lo sostuvieron y le ataron sus extremidades. Tuvieron que intentar varias veces para colocarle el tubo en su estómago, oer no podía meter la comida. Lo ahogaron varias veces. En un punto casi deja de respirar hasta que los guardias pararon.

Inyección de drogas desconocidas

Las siguientes más de 20 horas, los guardias le suministraron drogas desconocidas por un vía intravenosa. Mientras tanto, le metieron medias sucias en la boca y le quemaron sus manos con un encendedor.

El 12 de octubre, cuando los guardias dejaron de suministrarle las drogas, el Sr. Li parecía abatido y tenía una visión borrosa. Unas horas después, lo liberaron. Su familia había ido a buscarlo temprano cuando se enteraron de la huelga de hambre.