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Nuestros esfuerzos hacen una diferencia

Ene. 12, 2016 |   Por el practicante Guangyuan desde la provincia de Hebei, China

(Minghui.org) Me gustaría compartir una historia acerca de un amable y honesto empresario.

Fui detenido por dos semanas en el 2004 porque practicaba Falun Gong. Ese empresario fue al comité local de asuntos políticos y legales para pedirle al secretario del partido que me libere porque yo era inocente. Había muchos visitantes en la oficina ese día y él criticó al secretario del partido enfrente de todos. Esa misma tarde, visitó al secretario del partido otra vez en su casa y tuvo una larga charla con él.

El secretario le dijo: “Podemos liberar a cualquiera, aún asesinos, pero no a practicantes de Falun Gong. Trabajaré sobre esto”.

Me dijeron que el secretario del partido fue a la comisaría y les dijo que me liberen. Creo que fue recompensado por su buena acción, porque unos pocos meses después fue ascendido.

Recordar a quienes nos muestran apoyo

Hay un viejo proverbio que nos recuerda no olvidar a quienes nos han ayudado. Así que cada año nuevo mi esposa y yo fuimos a visitar al empresario. Le fue muy bien en sus negocios. Era un gran hombre con una voz resonante. Era muy popular localmente y su comedor estaba lleno de regalos y flores de conocidos que lo habían visitado.

Algunas veces comentaba acerca de la decadencia de la sociedad. Por ejemplo, un año sus familiares y amigos le dieron 7 cajas de huevos orgánicos. Aunque debería haber habido 100 huevos en una caja sola, había sólo 130 huevos en total. Los huevos le fueron dados por diferentes personas, así que era improbable que un vendedor hubiera engañado a sus clientes. Esto significa que muchos vendedores estafaron a sus clientes, lo que decía que era evidencia que el estándar moral había decaído.

Cada año le dimos al empresario un DVD de Shen Yun. También leía los 9 Comentarios sobre el Partido Comunista, pero todavía veneraba al anterior líder del partido comunista (PCCh), Mao Zedong y no quería renunciar al partido.

“La vida se derrumbaba”

Hace tres años su vida se derrumbó.

Este buen hombre había ayudado a mucha gente, incluyendo sus familiares. También tuvo que entrenar a muchos vendedores y ayudarlos a avanzar en sus negocios. Pero algunos de sus vendedores y sus familiares organizaron la adquisición de sus negocios. Estos eran toda la gente que había ayudado.

Para pagar las deudas en que incurrió debido a la adquisición, tuvo que vender su casa y se mudó de vuelta a su ciudad. No podía entender por qué la gente a la que había ayudado tanto le hiciera tales cosas malas.

Mi esposa y yo fuimos a visitarlo de nuevo en el año nuevo de 2015. Estaba muy contento de vernos. Dijo que no teníamos que ir a verlo cada año, porque ahora vive muy lejos nuestro. Su situación parecía bastante mala. Sus ropas eran viejas y estaba muy flaco. Podríamos decir que no había tenido ninguna visita.

Nuestras visitas lo convencen de la bondad de Falun Dafa

Conversamos acerca de la salud y la vida. Preguntó cómo estaba mi suegra. Mi suegra solía sufrir de dolores de piernas y dolores de cabeza. Todos sus dolores desaparecieron después que practicó Falun Gong. No tuvo que tomar ninguna medicación por más de 10 años. Tiene 91 años pero está muy saludable.

El empresario y su esposa observaron cómo eran los practicantes de Falun Gong a través de las interacciones con nosotros. Fuimos a visitarlo cada año, sin importar cuán ocupados estuviéramos, durante los últimos 11 años.

Cuando nos íbamos, nos acompañaba un largo trecho desde su casa. Agarraba nuestras manos y no quería dejarnos. Le decíamos que se cuide. Le dimos un volante de Falun Gong y le pedimos otra vez que renunciara al PCCh y esta vez estuvo de acuerdo.

Dijo que creía en lo que decíamos porque había visto que solo teníamos buenas intenciones y creía que nuestro Maestro lo bendeciría y lo ayudaría a superar sus dificultades.

En nuestro camino a casa, mi esposa dijo: “Ha sido salvado finalmente, después de 11 años. Todavía cree que hay gente buena en el mundo, aún después de lo que le ocurrió. Nuestros esfuerzos valieron la pena”.