[Minghui.org] Confucio, dedicó su vida a llevar adelante y defender la cultura tradicional china, al hacer de la cultura y la educación una parte importante de la vida. Educaba a la gente, les enseñaba cual era la conducta humana adecuada, y hacía hincapié en la forma moral de manejar los asuntos diarios y de resolver los problemas de la vida. A continuación, presentamos algunas de las historias de Las Analectas de Confucio, y los preceptos de Confucio a su familia.

I. El corazón de un Santo

Un día, Confucio recorría la montaña de Nong al norte, con sus discípulos Zilu, Zigong, y Yanhui. Al llegar a la cumbre Confucio miró a lo lejos, dejó escapar un profundo suspiro y dijo: “Parado en la cima se puede ver lejos. ¿Por qué no me dice cada uno sus ambiciones sin esconder nada? Voy a escoger a uno”.

Zilu se adelantó y dijo: “Me gustaría que las flechas estuvieran decoradas con plumas blancas, y las banderas con plumas rojas. En medio de toques de corneta, campanas y tambores, dirigiría el ejército y expulsaría a los enemigos en un arranque de energía, recuperando así miles de kilómetros de tierra perdida. Zigong y Yanhui me podrían dar consejos”. Confucio lo elogió y dijo, “¡Valiente!”.

Zigong se adelantó y dijo: “Un día, los ejércitos del estado de Qi y del estado de Chu se enfrentarán entre sí en el campo de batalla. Justo al borde de la batalla, apareceré con un traje blanco y un sombrero blanco, y les enseñaré a ambas partes cual es el precio de la guerra. Voy a resolver la disputa entre ellos sin que le cueste la vida a ningún soldado. Zilu y Yanhui podrían ayudarme apoyándome”. “¡Elocuente!”, dijo Confucio.

Yanhui se quedó en silencio. Confucio le preguntó: “Yanhui, ¿no tienes ninguna ambición para compartir con nosotros?”. Yanhui respondió: “Ellos han cubierto tanto los asuntos civiles como los militares. ¿Qué queda para mí?”.

Confucio dijo: “A pesar de eso cada uno tiene sus ambiciones. Compártelas con nosotros”. Yanhui dijo: “Me gustaría poder ayudar a un rey sabio, y educar a la gente usando los ritos y la música. El rey aplicará el Dao a todo el reino. Los funcionarios conmoverán muchas vidas con su virtud. La gente común fomentará las relaciones armoniosas y la buena fe, y vivirá y trabajará con paz y alegría. Las armas serán fundidas y convertidas en herramientas para la agricultura, las ciudades se convertirán en tierras de cultivo. La gente va a ser amable con sus vecinos y amigos. Los países vecinos, inspirados por la integridad y el sentido de la justicia del reino, van a darles un descanso a sus ejércitos y harán una tregua. Si todo el mundo fuera así, no habría necesidad de preocuparse por la guerra. Si este día llegara, no habría necesidad de que Zilu y Zigong liberaran a la gente de la miseria”. Confucio lo elogió: “¡Maravilloso! Lleno de virtud”.

Preguntó Zilu: “Maestro, ¿cuál elegiría?”.

Confucio dijo: “Debido a que no comete ningún daño ni perjuicio financiero y que no es exagerada, elegiría la de Yanhui”.

Creer que el Tao salvará al mundo, y ayudará a la gente a vivir en paz y serenidad, era de hecho la aspiración de Confucio.

II. Un barco de Advertencia

Un día Confucio hizo una visita al templo ancestral de Zhou y vio una embarcación. Le preguntó al cuidador del templo: “¿Cuál es ese buque?”.

El cuidador respondió: “Es un barco de advertencia”.

Confucio dijo: “He oído que cuando una embarcación de advertencia está vacía se inclina hacia un ángulo, cuando está medio llena está recta, y cuando está llena se da vuelta. ¿Es esto cierto?”.

El cuidador respondió: “Sí, así es”.                                                       

Confucio le pidió a sus discípulos que trajeran agua para probarlo, y realmente descubrió que era así.

Confucio dejó escapar un suspiro y dijo: “¡Ah, podría alguna vez suceder, que aquellos que están llenos no se den vuelta!”.

Zilu dijo: “Maestro, ¿está diciendo que cuando las personas son como ese buque lleno de agua, tienden a ser arrogantes y se aferran a su propio curso, lo que los conduce al fracaso? Me gustaría preguntar entonces, ¿existe un método para controlar la plenitud?”.

Confucio dijo: “La manera de controlar la plenitud es reprimirla y reducirla, siempre dejando espacio en el corazón”.

Preguntó Zilu: “¿Hay algún método para reducirla?”.

Confucio dijo: “Deja que aquellos cuya conducta virtuosa sea abundante la conserven siendo tú reverente. Deja que aquellos cuyo territorio sea extenso lo conserven siendo tú austero. Deja que aquellos cuya paga sea rica y cuyo rango sea elevado lo conserven siendo tú humilde. Deja que aquellos cuyos pueblos sean grandes y cuyas armas sean fuertes los puedan conservar siendo tú respetuoso. Deja que los que poseen inteligencia y conocimientos los conserven siendo tú [un poco] estúpido. Deja que aquellos con grandes capacidades para el aprendizaje y una gran memoria los conserven siendo tú [un poco] superficial. Ahora bien, esto es lo que quiero decir con reprimirla y reducirla. Como dice en el Libro de Song: “El emperador Tang de Shang estaba deseoso de ser cortés con los demás, por ende, la gente lo respetaba aún más”.

Los pueblos antiguos a menudo utilizaban los barcos de advertencia para disciplinarse, y así ser diligentes, moderados y humildes. ¿Qué es importante que la gente tenga? Un carácter humilde, ya que ésta es la naturaleza humana. ¿Cómo lo puede lograr? Teniendo una mente amplia y humilde, así como el cielo puede cubrir todo y la tierra puede sostener todo, uno debe soportar sin llegar a desbordarse.

III. Hacer lo correcto

Confucio se reunió con el rey del estado de Liang. El rey de Liang preguntó: “Quiero conservar para siempre mi poder como rey. Quiero obtener la tierra y los tesoros de cada estado vasallo. Quiero que la gente siempre confíe en mí, quiero que la tierra rinda hasta agotarse. Quiero que el sol y la luna suban y bajen de acuerdo a mi voluntad. Quiero que los santos vengan a mí por su propia voluntad, y quiero que mi gobierno sea bueno manejando a la gente. ¿Cómo puedo lograr esto?”.

Confucio respondió: “Los reyes de estados grandes o pequeños me han hecho muchas preguntas, pero ninguna de ellas eran como la suya acerca de gobernar un país. Sin embargo, no es algo imposible de hacer. He oído decir que, si los reyes de ambos países pueden respetarse mutuamente y tratarse mutuamente con cortesía, entonces ellos nunca perderán sus países. Si un rey puede beneficiar a las personas a través de políticas benevolentes y si los funcionarios pueden servir a las personas con sinceridad e integridad, entonces todos los estados vasallos de buena gana van a ceder. Si uno nunca mata al inocente o libera a los culpables, entonces la gente confiará en él. Si uno beneficia a las personas que tienen ideales elevados y recompensa a los oficiales que cumplen, entonces la tierra querrá rendir hasta agotarse. Si uno adora a los cielos y respeta a los dioses, el sol y la luna entonces, seguirán el curso natural. Si se manejan bien las penalidades, entonces los santos vendrán de manera natural. Si uno valora a la gente virtuosa, y permite que las personas capaces hagan lo mejor que pueden bajo la dirección de las personas virtuosas, entonces el gobierno manejará bien a su gente”.

Confucio enseñó que el bien y el mal debían medirse por principios morales, y que la gente no debía estar apegada a las ganancias personales. Cuando uno realiza algo, se debe cumplir con el estándar moral, y se lo debe hacer bien. Confucio dijo: “Cuando el hombre superior se ocupa del mundo, no tiene prejuicios a favor o en contra de nada. Él hace lo que es justo”.

(Continuará)

Versión en inglés disponible: http://en.minghui.org/html/articles/2014/6/1/1463.html