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Intercambio de experiencias en la promoción de Shen Yun

Mar. 31, 2014 |   Por un practicante de Chicago

[Minghui Net]

Saludos respetado Shifu, saludos practicantes.

Soy un practicante de Chicago. Solía dedicarme a hacer trabajo de investigación en un laboratorio y no tenía muchas oportunidades de comunicarme con otros, así que no tenía mucha experiencia en hablar con los demás. En los pasados tres años, he estado promocionando Shen Yun en puntos de ventas. Mis habilidades han mejorado mucho y vender entradas se ha convertido naturalmente en mi responsabilidad.

Vender entradas para Shen Yun no es un trabajo de ventas común, es salvar seres conscientes. Para poder vender bien, uno tiene que estar completamente preparado, lo que incluye tanto cultivación como habilidades técnicas. Antes de ir a vender entradas, siempre estudio el Fa y hago los ejercicios. Por el lado técnico, no solo he aprendido a presentar Shen Yun sino que también el sistema de ventas, ya que no quería bloquear la salvación de seres conscientes por cuestiones técnicas.

Hoy voy a compartir unas cuantas cosas que he experimentado con la venta de entradas.

Eliminar la interferencia y salvar seres conscientes con pensamientos rectos 

Siento que en los puntos de ventas de entradas, fuimos abriendo el campo paso a paso. A fines de febrero, conseguimos permisos para más de una decena de gimnasios. El horario para uno de ellos era de 4 a 8 p.m. Me dijeron que el lugar era un sótano y que no tenía acceso a Internet o servicio telefónico,  así que cargué el mapa con las ubicaciones de los cinco shows en mi laptop. 

A las 4 p.m. justo después de terminar de armar todo, vino una china. Miró la TV y dijo que era Falun Gong. Le dije que esto era la cultura más pura y tradicional de China. Me contestó en inglés diciendo que yo hablaba muy rápido y no me podía entender y se fue. No le presté mucha atención y continué presentando el show a otros. Vino de nuevo y me dijo en chino: “Quiero saber si esto es presentado por Falun Gong”. Le dije que sí. Comenzó a maldecir Dafa y dijo con ira que nosotros estábamos haciendo quedar mal a los chinos. Yo estaba muy tranquilo y le clarifiqué la verdad, pero no me escuchaba y comenzó a gritar y enojarse. Dijo que iba a pedirle al gerente del lugar que me sacara de allí porque era un gimnasio de la comunidad y no quería que Falun Gong estuviera allí. Nunca antes me había pasado algo así promocionando Shen Yun. ¿Qué tenía que hacer? Comencé a preocuparme de que otras personas pensaran que yo estaba discutiendo con un cliente. Si ella le pedía al gerente que me echara, perderíamos un punto de venta. Entonces los seres conscientes allí no serían salvados y la imagen de Shen Yun sería dañada.  

En ese momento una experiencia que tuve en St. Louis vino a mi mente. Tuve la suerte de ver Shen Yun en St. Louis a mediados de febrero. En el primer número, el Señor de los Fo atacó al perverso dragón tojo con sus habilidades sobrenaturales. El rayo de luz era tan poderoso que el dragón fue destruido de inmediato, sin necesidad de luchar. De repente entendí que Shifu me estaba mostrando cómo enviar mejor pensamientos rectos. Pude sentir la enorme compasión de Shifu. Antes de esto, tenía la noción de que tenía que cerrar mis ojos para enviar pensamientos rectos bien.

Concluí que si una vida no puede ser salvada, entonces él o ella no pueden afectar la salvación de otros. Los pensamientos rectos de los practicantes pueden cambiar el ambiente, ¿cómo podía dejar que el mal se aprovechara de esta situación? Comencé a enviar pensamientos rectos poderosos. Le dije firmemente que no quería hablar más con ella y le pedí que se fuera. Luego me paré allí calmadamente y envié pensamientos rectos. Una mujer americana vino a mirar el tráiler y le presenté Shen Yun. La mujer china la agarró con rudeza y le dijo que no me escuchara porque yo era una persona mala, pero estaba tan irracional que le habló en chino. La mujer americana la miró sorprendida pero no le dijo nada. Continué hablando con ella de Shen Yun como si nada hubiera pasado. Escuchó atentamente y se fue con un volante.

Continué enviando pensamientos rectos. La china se fue y se paró a lo lejos mirándome. Continué enviando pensamientos rectos y la maldad de su cara desapareció. Luego se fue y nunca más apareció.

Luego, el TV se puso negro. Me puse ansioso porque sin la TV la promoción del show era mucho menos efectiva. ¿Iba a perder la oportunidad de ese día? Busqué cuidadosamente y encontré que algo estaba mal puesto en la caja del TV. Nadie lo había tocado, ¿cómo es que quedó mal? En otras dimensiones, la venta de entradas y salvación de seres conscientes es una batalla entre el bien y el mal. El mal no quiere perder la batalla fácilmente, así que interfiere de otras maneras. Lo arreglé inmediatamente y ya habían pasado dos horas. Empecé a pensar por qué me habían asignado un lugar tan malo. Inmediatamente me di cuenta de que este pensamiento no era yo sino el apego a la fama. Los practicantes deben pensar primero en los demás y cooperar  incondicionalmente, eliminé el mal pensamiento y sentí que el campo estaba más limpio. Debido a ello más gente vino y mostró interés en el show.

Después de las 6 p.m. una niña americana dijo que vendría a comprar entradas después de ejercitar por una hora. Regresó alrededor de las 7 y escogió dos entradas. No podía procesar la venta porque no había conexión a Internet, así que llené los datos y le cobré con la terminal de ventas para tarjetas de crédito. Ella quedó un poco preocupada de que alguien más pudiera comprar la misma entrada. Le dije que no sucedería eso, pero yo también estaba preocupado. Ese día más de una decena de entradas se vendieron en distintos lugares, y el mapa que yo le había mostrado estaba cargado de hace un par de horas. Apenas se fue me dije que tenía que procesar la venta de inmediato. Intenté conectarme a Internet usando mi teléfono pero la señal era muy débil. Envié pensamientos rectos y le pedí a Shifu ayuda, logré conectarme pero me tomó un largo tiempo procesar cada paso. Le conexión se cayó y tuve que empezar de nuevo. Continué enviando pensamientos rectos y le pedí ayuda a Shifu. Me conmoví cuando vi el mensaje de que la venta se había realizado con éxito. Agradecí a Shifu en mi corazón.  

A las 7:30 p.m. dos niñas más mostraron interés. Una de ellas quería comprar entradas en la primera fila del tercer piso. Sabía que no teníamos entradas en esa ubicación disponibles. Le sugerí que se sentara en el primer piso ya que tenía que mejor vista, pero ella insistió en comprar esas entradas porque siempre se sienta allí cuando va al teatro. Dijo que si no tenía entradas allí no compraría, y estaba apresurada. Me puse ansioso y no quise que se perdiera la oportunidad de ser salvada por los asientos, le pedí a Shifu que la salvara. Le dije que consultaría con mi gerente para ver si había dos entradas para ella allí. Mágicamente logré comunicarme por teléfono donde antes no había señal. Le dije que el problema estaba solucionado. Sabía que Shifu se había ocupado de hacerlo.

Defender el frente y no dejar que nadie se pierda la oportunidad predestinada

No es una tarea de los practicantes buscar y establecer nuevos puntos de ventas. El tránsito en diferentes lugares varía mucho: algunos tienen mucho, 0tros no tanto. Pienso que mientras podamos estar en un lugar, Shifu arreglará para que las personas con relación predestinada vengan. Cada punto de venta puede ayudar a limpiar el campo, y con muchos de ellos, el campo entero se limpiará más. Hicimos algunos avances agregando nuevos puntos de venta en lugares céntricos. Fuimos a bares en varios edificios de alto nivel durante el horario de almuerzo para presentar Shen Yun. Al principio cuando fui a algunos de estos bares no había mucha gente. También, como el ambiente era cerrado, la mayoría de la gente era amigable. En el peor de los casos, entregué no más de diez volantes la hora entera del almuerzo, pero la gente que mostraba interés se paraba y se quedaba un largo rato así que podía explicar bien en detalle el show.  

En marzo fui a un supermercado que no tenía mucho tránsito y me quedé allí nueve horas todos los días. Había un poco más de tránsito durante la hora del almuerzo y la cena, y logré hablar con algunas personas de alto nivel. La TV y el puesto estaban en el comedor al lado de la salida por donde la gente tenía que pasar después de registrarse. El pasillo era muy estrecho, así que solo tenía unos segundos para hablar con la gente, porque si paraban en el puesto, la salida quedaba bloqueada. Aunque la situación era muy complicada para presentar el show, decidí quedarme en el lugar a menos que tuviera que ir al baño. También cambié mi horario de almuerzo a las 3 p.m. la hora menos transitada. 

Trabajar en los bares dos o tres horas no era tan difícil porque podía presentar el show a la gente y vender entradas directa o indirectamente. Sin embargo, trabajar nueve horas en un supermercado donde apenas había gente era muy difícil. Lo hice durante dos días y cada día parecía interminable. El segundo día después de no ver mucha gente, quería llamar al coordinador para renunciar. Luego pensé que ya me había comprometido a ir y que nadie más podría hacerlo si yo renunciaba. Después de todo este lugar era una oportunidad para hablar con gente de alto nivel. De trabajar dos o tres horas a nueve, sabía que tenía que mejorar. Me libré de mis pensamientos negativos y decidí hacer lo mejor para cooperar con el cuerpo y hacer bien mi parte.

El tercer día ajusté mi forma de pensar y trabajar y sentí la diferencia. Cuando no había gente, recitaba Hong Yin III. Si alguien mostraba interés, le pedia que me acompañara a la zona de comidas y le presentaba el show en detalles. Cambié la situación de solo entregar volantes y no poder hablar mucho. Descubrí que, aunque no mucha gente venía a la tienda, la mayoría de ellos se llevaba el volante. Envié pensamientos rectos para poder vender entradas allí. En la tarde del cuarto día cuando estaba almorzando al lado del puesto, un caballero vino a mirar el tráiler y dijo para sí: “Me lo perdí la última vez”. Fui y hablé con él, le dije que Shen Yun estaba de nuevo y que tenía las mejores entradas para él. Miró el mapa de las ubicaciones y dijo: “OK, compraré estos dos asientos”. Era el dueño de un salón de belleza cercano y tenía que volver al trabajo, así que no me esperó a que terminara el proceso de las ventas. Antes de irse enfatizó que quería esos dos asientos o ningún otro. Después de diez minutos, dos niñas jóvenes que envió vinieron con el recibo de la compra y me preguntaron si había que terminar de comprar las entradas. Escribí el número de la orden en el recibo y les dije que todo estaba en orden. Esos dos asientos fueron arreglados para él por Shifu. Lo encontré de nuevo en el mismo supermercado cuando estaba vendiendo entradas para los shows de julio. Estaba emocionado de contarme que tanto el show como los asientos fueron maravillosos. Disfrutó la actuación un montón y estaba agradecido de que hubiera escogido esas buenas ubicaciones para él.

Una vez conocí a una bailarina en otro supermercado. Ella dijo: “Vi vuestro aviso y me preguntaba dónde podía comprar las entradas, y ahora te veo aquí. Gracias por estar aquí”. Ese día no tenía dinero encima para comprar las entradas, así que me dio su teléfono y la llamé luego para ayudarla a comprar las entradas. Sin embargo, el día del show se olvidó y no fue. Ella sabía que no era algo racional, pero llamó para ver si había alguna posibilidad de cambiar las entradas para el domingo. Hablé con el coordinador y logramos cambiarlas. Apenas terminó el show me envió un mensaje desde su celular: “Gracias de nuevo por cambiarme las entradas. Como bailarina profesional de la tradición occidental, puedo apreciar la sincronización de los artistas, la energía, y el entusiasmo. El escenario es increíble, los bailes maravillosos, y la orquesta excelente, el show fue genial”.

De hecho, los puntos de venta no son solo lugares para vender entradas sino publicidad en vivo. Cuando estábamos cerca de los shows, en los puntos de ventas la gente me decía que ya tenían la entrada comprada.

La gente común promueve Shen Yun

Una vez conocí una anciana muy amable. Aunque era la primera vez que nos veíamos, ella me creía todo lo que le decía sobre cómo Shen Yun es el show nº1 del mundo y que mostraba la esencia de los 5000 años de la civilización china. Dijo una y otra vez: “Te creo”. Le pregunté a qué show quería ir y me dijo que al de la tarde. Teníamos dos shows por la tarde y le mostré los mejores asientos de ambos. Me preguntó: “Sin tener en cuenta la fecha, ¿qué asientos escogerías tú?”. Le dije: “Los del domingo claro, porque esos cuatro asientos son los mejores en ese rango de precio”. Ella dijo: “Te creo”. Pagó por dos entradas y me pidió que reservara los otros dos hasta fin de mes cuando recibiría el cheque del gobierno. Quería guardar esos dos para su familia de Wisconsin porque quería sentarse con ellos. Dos semanas después compró las otras dos entradas. Dijo: “Que show más magnífico. Le diré a mis amigos a ver si quieren verlo. Si me dicen que sí, te llamaré de nuevo”. Después que el último show terminó, había dejado un mensaje en mi celular el día antes queriendo comprar una entrada para su amiga. Reviso mis mensajes todos los días, pero ese día justo no. Sentí mucha pena de habérmelo perdido.

Al día siguiente, la llamé para disculparme. Trató de complacerme diciéndome que su amigo había cambiado de parecer, y le dije que todas las entradas se habían vendido. Dijo: “Fue un gran show. Pude gastar un poco más de dinero para sentarme en tan buenos lugares y disfrutar de un muy buen show. ¡Maravilloso! Si no es mucha molestia por favor avísame cuando vuelvan el año que viene”. Estaba feliz por ella y triste por su amiga que no logró verlo. Deseé hacer algo para compensarlo. Cuando escuché que íbamos a tener más shows en julio, estaba muy contento de que Shifu me diera una oportunidad de hacer enmiendas. Lo primero que hice fue llamarla para contarle y estuvo muy contenta. Me pidió que le reservara cuatro entradas y que ella encontraría alguien con quien ir. Reservé cuatro asientos como la última vez. Como solo teníamos un mes para vender las entradas, no podía reservarlos por mucho tiempo. Compró las entradas antes de poder encontrar a alguien con quien ir. Me dijo con confianza: “Es un show tan lindo, te aseguro que puedo vender las entradas a alguien”. Sus pensamientos rectos me conmovieron. Antes del show le pregunté sobre las entradas, y ya había encontrado una amiga y otra pareja para que fuesen con ella. Dijo: “Cuando Shen Yun venga el año que viene, por favor avísame las fechas con antelación, así puedo buscar a más gente para que venga y vendamos más entradas”. Una vida salvada ayuda a salvar más vidas.

Había un hombre anciano que me dijo que nunca había visto un show tan hermoso, que los bailarines volaban del fondo y volvían, y que era una buena combinación de clásico y alta tecnología. Nunca había visto creación tan fina y no tenía palabras para definir cuán bello era. Estaba muy feliz de haber tomado la decisión correcta. Él le envió un correo electrónico a todos sus amigos diciéndoles que no se perdieran Shen Yun la próxima vez que estén en su ciudad.

Poniendo Dafa primero y armonizando con el cuerpo

Me gusta vender entradas solo porque estoy calmado y puedo manejar las cosas bien. Por eso, la mayoría del tiempo vendo entradas solo, no tengo muchas oportunidades de cooperar con otros. Cuando vendía entradas en un evento de negocios, Shifu me dejó ver el poder de la cooperación. En marzo vendimos entradas en un show en un jardín. La mayoría de la gente iba al salón de exhibición por la mañana y al mercado por la tarde. Yo estaba en uno de los salones del mercado. El último día un practicante que habla muy bien el inglés trabajó conmigo en la venta de entradas. A la 1 p.m., los practicantes en los salones de exhibición habían vendido más de una decena de entradas cada uno, mientras que nosotros no habíamos vendido nada. Ajusté mi pensamiento y dejé que el practicante tuviera más oportunidades de presentar el show y me libré de mi apego al que tanto hacía. Dos horas antes de que terminara el show, la gente empezó a venir a nuestro puesto como si hubieran planificado con antelación. Una familia tras otra. Yo procesaba la venta mientras que el practicante hacía la presentación, y actuamos en armonía. En esas dos horas vendimos más de una decena de entradas.

Hubo otra ocasión cuando vendía entradas en el State Capitol. No podíamos encontrar otros practicantes que pudieran trabajar todo el día y había solo algunos que podían venir durante el almuerzo para hacer un turno. Yo me quedé cerca del puesto porque ellos no estaban familiarizados con el sistema de ventas. Cuando estaba almorzando tres personas se acercaron para comprar. Me conmovió la muestra de que la buena cooperación es tan poderosa.

El campo en Chicago aún no está completamente abierto, pero creo que los esfuerzos de nuestro grupo cambiarán la situación en un futuro cercano.

¡Gracias Shifu, gracias practicantes!

 

 

Versión en inglés: http://en.minghui.org/html/articles/2012/11/1/136118.html