Recuerdos preciosos: Un testigo eterno

30 de Mayo de 2011 | Por un practicante de Falun Dafa de China

 '一九九三年四月武汉经济广播电台直播现场'

Shifu grabando un programa de Falun Gong en la Cadena de Radio Económica de Wuhan, en abril de 1993

Introducción

Cuando llegó el año nuevo 2011, con el estruendoso ruido de los fuegos artificiales, vi una escena increíble en otras dimensiones. Un barco del Fa que ofrecía la salvación a la gente subía hacia las nubes, como una escalera hacia el cielo.

Una música especial apareció con la escena, y bellezas celestiales dejaban caer flores. Me sentí muy sagrado y puro, y canté “Pudu”, “Jishi” y “Falun Dafa Hao” en mi corazón.

Tuve la fortuna de haber sido testigo varias veces de la enseñanza del Fa por parte del fundador de Falun Dafa, el Sr. Li Hongzhi. Cada vez que estaba felizmente inmerso en aquellos recuerdos, veía escenas especiales o escuchaba dulce música, como describí antes. A continuación relato algunos de aquellos recuerdos, que me gustaría compartir con todos.

 

1. 1992, Beijing

En el verano de 1992 fui a visitar a unos amigos. Ellos sabían que tenía mala salud, así que me mostraron sinceramente Falun Gong. Al escuchar que Falun Gong da prioridad a la cultivación del xinxing de uno, me interesó inmediatamente y los seguí enseguida para estudiar la práctica. Una noche vi un gran molino de viento rotando rápidamente. La hija de mi amigo dijo muy feliz: “lo que viste es un Falun. ¡Vaya relación predestinada que tienes!”. Entonces comencé a practicar Falun Gong. Mi dolor, desde la cabeza a los pies, pronto desapareció completamente.

En septiembre del mismo año, la Asociación de Investigación del Qigong en Beijing celebró la tercera clase de Falun Gong en el Segundo Auditorio de Artillería del Ejército. Me registré y asistí. Varios días antes de que comenzara la clase, escuché que Shifu estaba ajustando los cuerpos de los pacientes que necesitaban ayuda, asistido por varios de sus discípulos junto al auditorio. ¡Qué ganas tenia de ver a Shifu! Quería expresarle mi más profundo aprecio. Fui allí con varios practicantes. Cuando miré alrededor con curiosidad de repente vi la mano de Shifu rodeada de una densa y brillante luz blanca. Shifu estaba extendiendo su mano hacia la cabeza de un paciente. En un flash, una cosa negra viscosa emergió y la lanzó por la ventana. ¡El paciente se recuperó inmediatamente!

¡Esto es lo que vi en persona! La gente como yo, cuyo cerebro estaba totalmente lavado por el ateísmo del régimen comunista, estaba impactada por la escena que tuvo lugar frente a nosotros. ¡Qué increíble fue! Los pacientes se curaban inmediatamente, uno después de otro. Yo también me recupere de la enfermedad después de practicar Falun Gong durante varios meses antes de esta clase. ¡Todo esto reveló la verdad ante mis ojos!

En cuanto recuperé el sentido, Shifu caminó hacia mí con una sonrisa y preguntó amablemente: “¿viste algo?”. Con Shifu sonriendo frente a mí, contesté apresuradamente: “si, así es. Vi a Shifu realizando un procedimiento”. Shifu me sonrió otra vez.

Después de comenzar la clase, muchos compañeros practicantes y yo esperábamos junto a la puerta del auditorio cada mañana para dar la bienvenida a Shifu. Shifu siempre estaba sonriendo y moviendo la mano para saludar a todos. Los practicantes se hacían a un lado conscientemente, para que Shifu pudiera entrar por el centro. Cada día, después que la clase terminaba, los practicantes miraban a Shifu entrar en el coche de un discípulo. No nos íbamos hasta que el coche ya estaba muy lejos.

Shifu nos enseñó cosas de las que nunca habíamos oído hablar. Escuchaba cuidadosamente, esperando aprovechar cada palabra y frase. Sentía que la clase era muy sagrada, y cada discípulo era respetuoso.

Un día, mientras estaba escuchando en clase, vi media foto de Shifu en la espalda del asiento de cada dizi. Pensé que aquello era el Fashen de Shifu.

Otro día conocí a Shifu en un sueño. Shifu era muy alto y estaba sentado allí sonriendo. Bajé a una de las rodillas de Shifu y le miré, sintiendo como si Shifu fuera mi padre. 

Me emocionó mucho ver al verdadero Shifu en vivo. Sabía que Shifu y Falun Gong eran buenos y entonces creía completamente en lo que Shifu decía. Las enseñanzas de Shifu me dieron la posibilidad de saber que los seres humanos vienen a este mundo para practicar la cultivación, en lugar de vivir simplemente como una persona común.

Shifu era diferente de otros maestros de qigong. En una sociedad donde el estándar de la moral humana estaba declinando tremendamente, Shifu estaba aquí para refrescar al ser humano. El último día de clase, Shifu respondió algunas preguntas para los practicantes. Cuando daba las conferencias cada día, Shifu siempre decía: “Lo que no entiendan me lo escriben. No planteéis las cuestiones ahora. Las contestaré todas el último día”. Shifu contestó pacientemente cada pregunta.

Después de que finalizara la clase, los practicantes pidieron a Shifu que nos hiciéramos todos juntos una foto. Llevaba un traje gris y se puso de pie en medio de los dizis. Formamos diferentes grupos, y cada uno fue fotografiado. Un grupo dijo: “¡Shifu por favor, venga aquí a posar para una foto con nosotros!”, en seguida otro grupo gritó: “¡Shifu, por favor, únase a nosotros! Varios practicantes y yo seguimos a Shifu para unirnos a diferentes grupos, con lágrimas de felicidad en nuestros ojos. Cuando se estaba tomando la foto, los dizis gritaban continuamente: “Nuestro Shifu”, “¡Nuestro Shifu!” Al final, todos los dizis gritaban desde el fondo de sus corazones al mismo tiempo, “¡El Shifu de todo el mundo!”, todo el evento de tomar fotos duró bastante tiempo.

2. Marzo de 1993, Wuhan en la provincia de Hubei

En 1993, fui afortunado al unirme a la clase de Shifu en la ciudad de Wuhan. Antes de que empezara la clase, la Asociación de Investigación de  Qigong, discutía la cuota de la clase. Shifu dijo claramente que era para proporcionar salvación a la gente, no para ganar dinero. El cargo de la clase fue de 40 yuanes para cada estudiante nuevo, y 20 yuanes para los veteranos. El seminario únicamente costaba 2 yuanes por persona, que era justo para cubrir el alquiler del auditorio. Pero el director la Asociación de Investigación de Qigong local alegaba que ellos querían ganar dinero y pedían aumentar la cuota de la matrícula a 50 yuanes por estudiante, y la del seminario a 10 yuanes por persona. Después de otro debate se decidió que la Asociación de Investigación de Qigong se llevaría el 60% de la ganancia de la matrícula, y la Asociación de Falun Dafa sólo el 40%. Si contábamos el alquiler del auditorio, los gastos publicitarios, los costos de la impresión de los materiales, los gastos en transporte y de alojamiento, el 40% apenas cubría el costo y los gastos. No sobraba nada. Los funcionarios de la Asociación de Investigación de Qigonng local se preguntaban: “Falun Gong cobra lo mínimo entre todas las clases de qigong en la ciudad de Wuhan. Es realmente raro encontrar a gente que renuncia a la oportunidad de ganar dinero”.

También asistieron a esa clase muchos periodistas de oficinas de periódicos y cadenas de televisión. Los periodistas elogiaban mucho a Falun Gong y a su fundador en sus reportes, diciendo que Falun Gong era un qigong muy especial que nunca habían escuchado antes, y que era un Fa de una virtud elevada que podía verdaderamente llevar a la gente a niveles más elevados.

El 15 de marzo de 1993, Shifu realizó una clase en el auditorio del Instituto de Investigación Nro. 701 de Wuchang, de la Corporación Industrial de Construcción Naval de China. Un jefe de la sección de seguridad militar era un fan del qigong. Trajo a todos los soldados de su sección al seminario. Cuando escuchaban cosas importantes aplaudían  con emoción. Cuando ahora recuerdo eso, sus aplausos todavía resuenan en mis oídos.

Un dizi varón de unos cuarenta años, quien de joven seguía a sus antepasados para practicar artes marciales dijo: “Es un Shifu estupendo. Cuando enseña, manda gong poderoso dorado y brillante; cubría todo el auditorio e incluso salía desde  la azotea”.

Un día, otro hombre de unos cuarenta años intentó entrar en el auditorio sin entrada. El personal lo bloqueó. Estaba gritando desde fuera: “Estoy aquí para competir con vuestro maestro. Mi maestro tiene más de 100 años. Sin embargo el vuestro es muy joven”. También dijo muchas palabras malas. Pero Shifu le dejó entrar. Después de escuchar la conferencia de Shifu el hombre se calmó y le dijo al personal avergonzado y con pesar: “Nunca vendré para interferir. ¡Este es el Shifu verdadero!”

El 24 de marzo de 1993 a las 14:00h, Shifu realizó dos seminarios que duraron aproximadamente dos horas en el Auditorio del Gobierno de la ciudad de Hankou

Los periodistas que asistieron sentían que Falun Gong era extraordinario y reportaron sobre ello en los periódicos y en las cadenas de televisión. Algunas personas incluso se curaron de sus enfermedades mientras hacían consultas por la radio en directo. Percibieron que Shifu era el verdadero Fo, redimiéndoles de sus tribulaciones. Estaban tan emocionados y agradecidos que mucha gente preguntó a través de la radio en directo por la dirección de la clase y luego asistieron al seminario. Aunque llovía mucho ese día, el auditorio estaba completamente lleno.

El seminario empezó pronto. Aunque todavía llovía mucho, había mucha gente delante del rellano pidiendo entradas para estar de pie. El organizador, de la Asociación de Qigong en la ciudad de Wuhan, enseguida añadió entradas de pie, que se vendieron rápidamente. Incluso, venía más y más gente. Algunos hasta compraron las entradas en la reventa para poder asistir al seminario.

Después un oficial de la Asociación de Investigación de Qigong de la ciudad de Wuhan dio un pequeño discurso de apertura, una anciana caminaba en el escenario y dio tres vueltas. Le explicó a la audiencia que había estado postrada en la cama y paralizada durante tres años y que no podía cuidar de sí misma. Pero cuando escuchó un programa de Falun Gong en la radio, siguió las instrucciones de Shifu e inmediatamente experimentó los resultados. Todo el mundo en el auditorio la vio corriendo ligeramente, y nadie se podía imaginar que había estado postrada en la cama y paralizada ¡durante tres años! Mucha gente viene aquí con experiencias parecidas a las de la anciana. Todos estaban muy agradecidos después de que se curaran por los mensajes del programa de radio.

Shifu instaló Falun para cada dizi durante el seminario. Le pidió a todo el mundo que extendiera una mano con la palma hacia arriba. Algunos gritaban emocionados: “¡Lo he visto, lo he visto! ¡Veo el Falun colorido rotando en mi palma!” Alguno describió el Falun como una bola, y otra gente sintió que su palma se calentaba. Algunas personas veían el auditorio lleno de Falun; caían en la palma de los estudiantes, en los abdómenes y cabezas – casi por todos lados. Todo el auditorio estaba lleno de asombro.

La atmósfera del seminario era armoniosa. Sentía como si todo mi cuerpo estuviera sumergido en un enorme campo de energía poderosa. Todas las cosas malas fueron eliminadas, y todos los malos pensamientos despejados. Después del seminario mucha gente solicitó que Shifu diera otra lección, diciendo que sería su pesar de por vida si se perdiesen la enseñanza de Shifu.

Al acabar el seminario, Shifu viajó hacia la zona de la montaña de Wudang en la provincia de Hubei. Íbamos en el mismo coche que Shifu y llegamos al Punto Paisajístico de la Montaña de Wudang. Un dizi vio un enorme arco conmemorativo caer de repente y de pie delante de nosotros. Él comentó: “Shifu, vi un enorme arco conmemorativo. Ahora mismo estamos conduciendo hacia él”. Shifu dijo: “Esa es la puerta de la montaña de Wudang”. El dizi contestó: “Junto al arco conmemorativo hay muchos guerreros de pie con ropas ancestrales. Hay unos 20 metros de distancia entre cada pareja de guerrero. Todos los guerreros llevan armaduras y coronas especiales. Cada corona tiene muchos ángulos afilados, y cada ángulo afilado tiene una flor de cerezo arriba de todo. Todos los guerreros llevan armas en la mano izquierda y mantienen su palma derecha recta. También había una flor de cerezo en lo alto de cada uno de sus dedos”. Shifu dijo: “Son los seres divinos de la montaña”.

Después de que llegáramos a la montaña, varios dizis vieron muchos templos con su tianmu, y mucha gente de pie en las rocas. Algunos llevaban ropas blancas; otros grises. Pero todos portaban ropa ancestral. Shifu dijo: “Todos son los Daoistas del pasado”.

Mientras nuestro vehículo se movía hacia delante, apareció delante de nosotros una escena espectacular. Una enorme falange apareció ante nosotros, la cual formaba diferentes falanges pequeñas. Cada falange pequeña estaba formada por personas doradas puestas en fila, sosteniendo armaduras doradas. Un ser dorado enorme de pie delante de la gran falange. Toda la gente dorada mantenía la misma postura. Pusieron sus manos izquierdas delante de sus abdómenes, las palmas orientadas hacia arriba, y subiendo sus manos derechas a la mitad del camino delantero, formando una palma de loto que encaraba a la izquierda. Todo el mundo miraba muy sinceramente, y toda la escena era extraordinaria.

Shifu nos dijo: “Ese gesto significa ‘bienvenido’”. Todas las falanges parecían grandísimas. Se extendían hasta donde se podía ver, como si fuera interminable. Además, era totalmente diferente de lo que habíamos visto en la vida común. Por lo general, veíamos cosas distantes que eran pequeñas y confusas, y grandes cosas cercanas y claras. Pero aunque la falange se extendió en la infinidad, los puntos distantes se veían tan claros como si estuvieran cercanos. ¡Cuán fantástico era!

Hacia el norte había otra  montaña, la cual decía ser el lugar donde Zhang Sanfeng se volvió célebre. Varios practicantes vieron con su tianmu una tercera montaña que reflejaba imágenes de Zhang practicando la cultivación.

En el camino de regreso nos encontramos con un atasco. Muchos coches estaban bloqueados en la carretera. Normalmente se tarda varias horas para solucionar semejante desorden. Todo el mundo tenía prisa puesto que necesitábamos volver a la ciudad de Wuhan para la segunda clase. Shifu salió del coche y empezó a dirigir el tráfico. Enseguida el tráfico fluía lentamente. Parecía que no había nada que Shifu no pudiera resolver.

El 29 de marzo, la clase empezó a su hora. Algunos estudiantes venían de otras ciudades en la provincia de Hubei, y otros de otras provincias. Algunos viajaban a la ciudad de Wuhan por negocios y “accidentalmente” tuvieron la oportunidad de asistir a la clase de Shifu. Shifu llegaba al auditorio antes de cada conferencia y observaba a los estudiantes entrar. Cuando Shifu subía al escenario, todos los estudiantes se levantaban y le daban la bienvenida con aplausos estruendosos. Shifu siempre saludaba a todo el mundo con una sonrisa mientras el estudiante miraba con atención a Shifu. El aplauso no paraba hasta que Shifu daba varias señales. Shifu nunca usaba notas cuando daba la conferencia, sino que tenía un único trozo de papel con símbolos que no entendíamos.  Los estudiantes estaban callados y todo el mundo escuchaba atentamente. Solo la voz sonora de Shifu resonaba a través del auditorio.

Durante la conferencia, muchos estudiantes veían luces de colores emanando de la espalda de Shifu. Un estudiante que tenía el tianmu abierto vio cómo el escenario se volvió un gran edificio cerrado. Se abrieron las dos puertas. A un lado de la puerta estaban de pie dos generales con ropa antigua. Shifu estaba enseñando el Fa dentro del edificio cerrado. Después de que Shifu terminara su conferencia le dije a Shifu: “Shifu, vi que este auditorio se ha convertido en un barco. Junto al barco había olas agitándose. Shifu estaba enseñando el Fa en el barco, y usted dijo, ‘He difundido este buen Fa para ti y para guiarte bien por el camino. Además, también te daré un impulso por el camino”.

Shifu dijo: “¡Sí, exactamente! ¡Estoy llevándote a la salvación!”

Durante el décimo día de clase hubo las instrucciones para los ejercicios diarios. Algunos dizis demostraron los ejercicios en el escenario. Shifu corregía los movimientos de los estudiantes. Shifu parecía muy amable y compasivo y siempre estaba sonriendo. El último día fue la sesión de preguntas y respuestas. No importa cuantas preguntas planteaban los estudiantes, Shifu siempre contestaba y explicaba pacientemente hasta que los estudiantes podían entender los principios del Fa.

Una vez, cuando Shifu se tomó un descanso, una practicante no podía dejar de caminar por el escenario mientras hablaba sobre sus experiencias. Resultó que ella sufría de una hernia de disco lumbar lateral por lo que no podía caminar. Buscó tratamiento en muchos sitios, pero no podían curarla, pero después de practicar Falun Gong por varios días, su enfermedad desapareció. Señaló que en este momento su cuerpo se sentía como Shifu mencionaba en Zhuan Falun: “…puedes sentir todo el cuerpo liviano, y cuando caminas, es como si generaras viento”.

Durante la conferencia, los estudiantes entregaron a Shifu una placa que decía: “El Fa de la Virtud Elevada”, mostrando su  gran respeto por Shifu. Una anciana dijo: “¡Nuestro Shifu es simplemente el verdadero Fo!”

Después de finalizar la segunda clase, para expresar su agradecimiento, la Asociación de Investigación de Qigong de la ciudad de Wuhan invitó a Shifu a viajar a la montaña Mulan. En cuanto llegamos a la montaña vimos muchas bellezas celestiales flotando en el cielo, como se describe en los Murales Dunhuang, a chicas celestiales volando, también había muchos guerreros altos. Ellos habían visto guardias ahí durante miles de años.

De pie en el precipicio y de frente al Lago Mulan bajo el atardecer, Shifu movió su pie derecho hacia delante, lo flexionó, extendió su mano derecha y señaló al cielo. Todo el mundo estaba impresionado por la manera imponente de Shifu y rápidamente sacamos una foto que quedó como un recuerdo eterno.

(Continuará)

Versión en inglés: http://clearwisdom.net/html/articles/2011/5/23/125468.html

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