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La visita del vice alcalde de Beijing a Taiwán es una profanación de la libertad y los derechos humanos

Ene. 2, 2011 |   Por Qing Xi

[Minghui Net]

Otro funcionario de alto rango del partido comunista chino que ha cometido crímenes contra los derechos humanos visitó Taiwán. Se trata del vice alcalde de Beijing, Ji Lin.

La constitución y formación de una sociedad libre se fundamentan, en última instancia, en el respeto y el cuidado de su gente. Por supuesto, también debe haber una participación activa de los ciudadanos y un control razonable de los asuntos públicos. Cuando un funcionario de alto rango con un historial pobre en respeto a los derechos humanos pone un pie en la sociedad libre de Taiwán, su mera presencia es, en sí misma, una profanación a la libertad y los derechos humanos de este país.

Ji Lin llegó a Taiwán como vice alcalde de Beijing, lo cual es su identidad política. Pero él tiene otra identidad especial, la cual obtuvo por perseguir a Falun Gong, que lo señala como "un violador de los derechos humanos”. A pesar de que fue invitado a visitar Taiwán como vice alcalde de Beijing, su identidad de violador de derechos humanos, ganada por su participación en la persecución a practicantes de Falun Gong, no puede olvidarse. Por supuesto, Taiwán no tuvo en cuenta sus fechorías contra los derechos humanos cuando lo invitaron, pero sus pecados son bien conocidos y no pueden ser ocultados o encubiertos.

Sin importar lo que Ji Lin discutió con los funcionarios del gobierno de Taiwán, no podía ocultar su pasado como un violador de derechos humanos, al igual que Taiwán no podía negar saberlo. Dado que fue ascendido a posiciones cada vez más altas, una de sus plataformas políticas fue la severa represión a Falun Gong. Sus logros durante esta visita a Taiwán pueden convertirse en un elemento de negociación política para su próxima promoción. Al menos, serán una base para consolidar su fuerza y poder en la China continental. Por supuesto, aún puede continuar persiguiendo a Falun Gong, tal como lo hizo antes. Ya sea que el gobierno de Taiwán se haya percatado de esto o no, su invitación fue, en esencia, una disfrazada afirmación de su participación en la persecución a Falun Gong.

Taiwán y China continental están separados por una franja de agua, justo como el pueblo chino. El cuidado de los compatriotas no puede restringirse debido a limitaciones geográficas o políticas. Es parte de la naturaleza humana el sentir compasión cuando uno ve el sufrimiento de personas inocentes y los ciudadanos de Taiwán no pueden cerrar los ojos a las graves violaciones de derechos humanos que tienen lugar en la China Continental. Invitar a un oficial del PCCh de tan alto rango significa que el gobierno de Taiwán está eligiendo ignorar los abusos contra los derechos humanos que el PCCh comete, así como también muestra desprecio por los derechos humanos de los ciudadanos de Taiwán.

Ya sea que es el gobierno o los miembros de la comunidad empresarial, todos sus logros son inseparables del hecho de que Taiwán goza de plenos derechos humanos y libertad social. ¿Cómo pueden hacer negocios con funcionarios del PCCh que oprimen a los derechos humanos? ¡Ji Lin, un conocido violador de derechos humanos, fue invitado por Taiwán, lo cual es un insulto a su pueblo! El gobierno de Taiwán necesita ser más responsable.

En realidad, Ji Lin no es el único ejemplo. Todos los funcionarios del PCCh que han perseguido a Falun Gong y luego visitaron Taiwán están profanando la libertad y los derechos humanos de Taiwán por el solo hecho de poner un pie en su suelo. No todo el mundo en Taiwán tiene una actitud de dejar hacer hacia este tema. El Yuan Legislativo de Taiwán y muchos ayuntamientos aprobaron mociones para denegar la entrada del régimen de violadores de derechos humanos.

Días antes de la llegada de Ji Lin a Taiwán, el parlamento aprobó por unanimidad una moción histórica en derechos humanos, pidiendo al gobierno que haga una clara declaración contra los oficiales y funcionarios de alto nivel del PCCh que se encuentran violando gravemente las normas internacionales de derechos humanos, para hacerles saber que no son bienvenidos. El abogado y director ejecutivo de la Fundación de la Reforma Judicial, Lin Feng-Jeng, dijo: “Si invitamos a un bribón para que sea huésped en nuestra casa, ¿qué dice esto a nuestros hijos? Si invitamos a Taiwán, a alguien con un récord importante de violaciones de derechos humanos en China y le ofrecemos un trato de VIP, ¿qué ejemplo les estamos dando a nuestros hijos?”.

El vicepresidente de la rama asiática de la Coalición para Investigar la Persecución a Falun Gong (CIPFG), el abogado Chiu Huang-Chuan, dijo: “No importa de qué país es una persona, si un delincuente internacional que ha cometido crímenes contra la humanidad, involucrado en torturas y en difundir odio, se le permite entrar en Taiwán, significa que el gobierno no respeta los derechos de sus propios ciudadanos. Si la persona que entra ha violado derechos humanos, no puede decirse que el gobierno está protegiendo los derechos de sus ciudadanos”.

Denegar la entrada de violadores de derechos humanos a Taiwán es un lugar común y un entendimiento tácito en la gente de Taiwán. Ji Lin llegó a Taiwán en un momento crucial, cuando una resolución para denegar la entrada de violadores de derechos humanos a ese país se estaba proponiendo. Por lo tanto, naturalmente se convirtió en el foco de atención de la gente de Taiwán. Al mismo tiempo, proporcionó una oportunidad para que los ciudadanos de Taiwán se pregunten: "¿Están felices y contentos de invitar a conocidos violadores de derechos humanos a su casa?”. Esperamos que Ji Lin sea el último funcionario de alto rango del PCCh que abusa de los derechos humanos, que visita Taiwán.