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Manteniendo un camino correcto de cultivación en medio de las tribulaciones más grandes

Ago. 15, 2010 |   Por una practicante de la provincia de Heilongjiang

[Minghui Net] Empecé la cultivación en Falun Dafa en 1995. En los más de diez años desde ese entonces, he escapado de lugares de persecución en tres oportunidades. Mi camino de cultivación es accidentado, y solo con el cuidado de Shifu he sido capaz de continuar. Me gustaría compartir mis experiencias con Shifu y con los practicantes.

Antes de la cultivación mi salud no era buena, estaba agobiada por una enfermedad del corazón, artritis reumática e hipertensión. A pesar de haber estado hospitalizada varias veces, mi mala salud continuaba. Más tarde me dijeron que la medicina china podría curar mis enfermedades. Mi hijo me llevó a un médico para recibir tratamiento con acupuntura, pero dos semanas después no había cambios. Este médico practicaba qigong y me dijo que quizá su práctica no era lo suficientemente poderosa como para resolver mis problemas de salud. Me dijo que si lo hubiera sido, entonces debería haberme recuperado en tres días. Sus palabras me iluminaron. Empecé a buscar una buena práctica, que pudiera ayudarme a obtener buena salud. Finalmente encontré un sitio de práctica de Falun Gong y comencé a cultivarme.

Antes de empezar con la cultivación de Falun Dafa, mis enfermedades desaparecieron. Al ser testigos de mis grandes cambios tanto físicos como mentales, mi familia también empezó a hacer los ejercicios de Falun Gong. Después de un tiempo el sitio de práctica creció de unas pocas personas a más de cien practicantes. Con el fin de ayudar a más gente a obtener el Fa, a menudo colaboraba con actividades de gran escala para difundir el Fa.

Formamos un grupo de estudio en mi casa y estudiábamos el Fa todas las tardes. Vengo de una familia pobre y nunca había ido a la escuela. No podía leer ni una sola palabra. Cuando los practicantes leían, siempre seguía en mi corazón y trataba de memorizar el Fa. Gradualmente, pude estudiar el Fa por mi cuenta y fui capaz de leer todos los libros de Dafa.


Escapando de lugares malignos en tres oportunidades

La persecución comenzó el 20 de julio de 1999. Como practicante de Dafa sentía que no debía obviar el tema, y quería ir a Beijing para apelar. Con este fin, junto con unos cuantos practicantes tomamos el tren de la noche para ir a Beijing. Cuando estábamos haciendo la transferencia de nuestro tren a Harbin en la estación de Jiamusi, fuimos arrestados por la policía, y enviados de vuelta a nuestra ciudad y detenidos allí durante veinticuatro horas. Se me ordenó firmar un compromiso, diciendo que no iría a Beijing a apelar. Me rehusé y finalmente fui liberada.

El 1 de enero de 2000, nuevamente tomé un tren a Beijing. Está vez, siete de mis familiares y otros cuatro practicantes fueron a la plaza Tiananmen y sostuvieron una pancarta en la que estaba escrito: "¡Falun Dafa es bueno!", luego gritamos con fuerza: "¡Falun Dafa es bueno!", "¡Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno!". La policía a toda prisa nos sacó de ahí. Fui detenida en el centro de detención del condado de Pinggu. Inicié una huelga de hambre que duró siete días y no cooperé con los malhechores. Finalmente, salí de allí caminando con el poder de los pensamientos rectos.

Los oficiales del departamento de policía local, supieron de mi viaje a Beijing para apelar. Como consecuencia me arrestaron y mantuvieron detenida en el centro de detención durante cuatro meses, donde fui forzada a sentarme en una silla de metal. Les ordenaron a ex practicantes que habían tomado un camino perverso que me "reformaran". Les dije a ellos: "¿Saben ustedes quién es Judas? No dijeron una palabra y me dejaron en paz. Fui liberada incondicionalmente el 19 de mayo de 2000.

Un año más tarde, el 1 de mayo de 2001, la policía inició una búsqueda masiva. Más de setenta practicantes fueron arrestados. Yo fui una de ellos. Estaba meditando en la mañana, cuando los perseguidores irrumpieron en mi casa. Desordenaron todo y confiscaron mi grabadora, grabaciones de la música de los ejercicios y fotos de Shifu. Cuatro policías me forzaron a entrar a un auto y me llevaron a un centro de detención. Una vez allí, me rehusé a comer. El médico de la prisión trató de alimentarme por la fuerza, lo que causó que mis encías sangraran. El médico temía hacerse responsable de lo que me pudiese suceder, así que se detuvo. Estaba tendida en el piso y no decía una palabra. La debilidad física no me permitía ponerme de pie. Continúe enviando pensamientos rectos y recitando el Fa. Después de diez días mis parientes vinieron y me llevaron a casa.

Transitando un camino recto

Después que la persecución comenzó, mi familia fue perseguida en diferentes grados. Mi hijo fue enviado a trabajar a la oficina de correos. Su jefe reconocía su excelente conducta en el trabajo. Luego de graduarse de la universidad, mi hijo fue testigo de las maravillas de Dafa y comenzó a cultivarse. Cuando la persecución comenzó, fue a Beijing para apelar. Después se vio obligado a dejar su casa para evitar ser perseguido. Finalmente volvió a su casa y estableció un sitio de producción de materiales. Sin embargo, mientras trasladaba el sitio, fue arrestado y sentenciado a cinco años de prisión en la cárcel Mudanjiang. Allí se enfermó y fue hospitalizado, lo que costó más de veinte mil yuanes. Sus pulmones se deterioraron y se perforaron. Además experimentó una recolección excesiva de fluidos en su pecho. Cuando esta situación empeoró, los oficiales de la prisión temían ser hechos responsables. Se le informo a la familia que sería liberado por motivos médicos. Cuando lo vi, estaba demacrado y débil. No era un problema para mí, una mujer de setenta años, cargarlo dentro de un vehículo. Estuvo con oxígeno todo el camino de regreso, pero dos policías lo monitoreaban todo el tiempo. Después de varios meses en casa, murió, sin ser liberado de un cargo falso. Tenía solo treinta y un años de edad. Su hijo de cuatro años fue dejado a mi cuidado, ya que su esposa había sido sentenciada a nueve años de prisión por haber aclarado la verdad y salvado seres conscientes. Aún está en la prisión de Harbin.

Después de la muerte de mi hijo más joven y mirando sus restos, no lloré. Mi hijo mayor que no es practicante dijo: "Mamá, ya no te regañaré. Haz lo que quieras hacer. A pesar que tu hijo adorado a muerto, no lloras". Mi hijo murió. ¿Por qué no me sentía mal? Sabía que debía pasar esta prueba, y que no debería conmoverme. Todas las personas comunes me estaban mirando, y mi conducta debía validar el Fa. Así que sentí que debía comportarme bien y ayudarlos a entender sobre la persecución y la verdad sobre Dafa. En el proceso, no dejé que otros, incluyendo a los practicantes, supieran de mis cambios físicos y mentales adversos. Una noche quería beber un vaso con agua pero simplemente no podía mover mis piernas. Me dije: "ellas (las viejas fuerzas) no quieren que me mueva, pero ¡Debo hacerlo! No las reconozco". Persistí. Me llevó cuarenta minutos llegar a la venta que estaba a un metro de distancia, para llenar un vaso de agua. Sabía que podía haber llamado a quien sea para que me ayude, pero no lo hice. Si lo hubiera hecho quizá a la mañana siguiente no hubiera podido levantarme. No deberíamos reconocer los arreglos de las viejas fuerzas. Envié pensamientos rectos para eliminar con firmeza los elementos perversos. Creo en Shifu y en Dafa y sabía que debía pasar esa prueba. A la mañana siguiente cuando me levanté continué haciendo lo que debía. Con la ayuda de Shifu lo superé.

Mi otro hijo y su esposa asumieron el trabajo de entregar los materiales de aclaración de la verdad. Todas las semanas, les ofrecieron a los practicantes materiales de aclaración. Ya que el teléfono de mi hijo y su esposa estaba siendo monitoreado, él fue arrestado mientras entregaba materiales. Fue enviado al campo de trabajos forzados de Suihuia durante tres años. Poco tiempo después de eso, cuando mi nuera estaba produciendo materiales de aclaración, fue llevada al campo de trabajos forzados Xigemu en Jiamusi, y fue maltratada allí durante un año y medio.

Ahora tenía que cuidar de dos niños pequeños. Uno tenía ocho años y el otro cuatro. En un viaje que hicimos a la ciudad cargaba a mi nieto y llevaba a mi nieta y grité: "¡Falun Dafa es bueno! ¡Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno! La policía arresta ilegalmente a gente buena. ¡Falun Dafa es maravilloso!" Fuimos hasta el centro de la ciudad y al departamento de policía. Los transeúntes nos escuchaban en silencio. Una vez, una persona común nos siguió y gritó con nosotros. Llegamos a casa a las 11:00 p.m. Pasé tiempos difíciles con los dos pequeños. Estudiamos el Fa e hicimos los ejercicios todos los días. Sabía que solo estudiando el Fa bien podría guiarlos en un camino correcto.

La escuela de primer grado a la que asistía mi nieta en edad escolar estaba bastante lejos de la casa. La llevaba a la escuela y la recogía todos los días. Tenía que hacer este viaje de ida y vuelta cuatro veces al día.

La policía a menudo venía a mi casa a amedrentarnos. Una vez no estaba en casa, y le preguntaron a mi vecino, quien les dijo enojado: "¿Por qué siempre monitorean a esta señora mayor? ¡Sus familiares son todas buenas personas! Simplemente está practicando Falun Gong". El policía se fue desanimado. Si no hubiera sido por Shifu y Dafa, ¿Cómo una anciana podría cuidar bien de dos niños?

Un día fui a recoger a mi nieta después que fue expulsada de la escuela. Sus piernas le dolían tanto que estaba llorando mucho. Sentía que eso era muy raro. Ella hacía la meditación y estudiaba el Fa todos los días. ¿Qué es lo que había hecho mal? Estaba bien cuando fue a la escuela en la mañana. Le pregunté qué es lo que estaba pasando. Me dijo: "La directora me asustó preguntándome si practicaba Falun Gong. Le dije que sí. Me amenazó diciéndome que si seguía practicando Falun Gong, sería expulsada de la escuela. Estaba tan asustada que dije que ya no practicaría Dafa". El mal ni siquiera dejaba tranquila a una niña tan pequeña. Una vez que llegamos a casa, le pedí que firme una declaración solemne. Después de eso, sus piernas ya no le dolían más. A la mañana siguiente, la llevé a la escuela y hablé con la directora sobre la persecución y sobre Falun Dafa. Desde ese entonces todos saben que mi nieta practica Falun Gong, y nadie le ha vuelto a dar problemas.

Llevé a mis nietos al campo de trabajos forzados de Suihua, a la prisión de Harbin, y al campo de trabajos forzados de Jiamusi, para visitar a mi hijo y a mis dos nueras. Les dije lo que sucedía, y les hablé sobre las conferencias de Shifu para ayudarlos a fortalecer sus pensamientos rectos. Mi nieto se ponía muy triste cada vez que veía a su madre. Le pedí que estudiara el Fa y recite Hongyin todos los días. Además era muy inteligente, y podía leer Zhuan Falun fluidamente antes de ir a la escuela. Mientras sus padres estuvieron detenidos, dependíamos de mi ingreso mensual de varios cientos de yuanes. Los practicantes locales a menudo nos visitaban, estudiaban el Fa conmigo y compartían experiencias. Realmente me ayudaron mucho, mentalmente y financieramente. ¡Haciendo uso de esta oportunidad quisiera agradecerles!

Salvando más seres conscientes

Estudiar el Fa es el factor más fundamental al hacer las tres cosas. Formamos grupos de estudio en nuestras áreas. Al principio pocos practicantes se nos unieron, debido al miedo. Empecé a intercambiar ideas con los practicantes. Shifu nos enseñó a estudiar el Fa en grupos. El mal tenía miedo que nos convirtiésemos en un solo cuerpo. Shifu estaba justo al lado de nosotros, así que ¿A que podríamos temerle? Estudiamos el Fa todas las tardes y termínanos de leer todo el Zhuan Falun en una semana. Cuando alguien estaba experimentando una prueba de xinxing, lo ayudamos a resolver sus problemas.

Me involucré activamente en rescatar a los practicantes perseguidos, y enviaba pensamientos rectos para ellos a una hora establecida. Cuando fuera que una sesión ilegal era establecida en una corte, siempre iba allí. Si la policía me negaba el ingreso, me quedaba en silencio afuera y enviaba pensamientos rectos.

Persistí en hablar con las personas sobre la persecución y sobre Falun Dafa, y les di DVDs de Shen Yun, folletos que explicaban los hechos, y copias de los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista. Un día, mientras distribuía los Nueve Comentarios, encontré una puerta abierta y nadie estaba en la casa. Mientras ponía el folleto en la habitación, alguien regresó y me preguntó a quién buscaba. Le dije que había encontrado un folleto pero que era incapaz de leerlo. Le pedí que se lo quedara. No tuve miedo y lo único que quería era salvarlo. Me dijo: "Déjelo ahí, y le daré un vistazo".

Esta es la primera vez que presento mis experiencias. Ya que tengo poca educación. Le pedí a un compañero practicante que me ayude a escribir esto. Por favor señalen con compasión cualquier cosa inapropiada.